Ray Bradbury 60 años después

Hace 60 años Ray Bradbury escribió la novela Farenheit 451, que fue llevada al cine 13 años después.

Para los jóvenes, el título de Farenheit 451 significará nada. Los menos jóvenes, carrozas, abuelos y asimilados recordarán aquella sociedad Montagdibujada en la novela, en la que el gobierno utilizaba a los bomberos para quemar los libros (el título hace alusión a la temperatura a la que se aseguraba la inflamación de los libros), y en la que el protagonista, el bombero Montag, preso de curiosidad intenta salvar algunos ejemplares.

El gobierno creado por Bradbury afirmaba que la lectura impedía la felicidad, porque los hombres se tornaban diferentes entre sí; cuando en realidad, debían ser y permanecer iguales y no cuestionar las acciones del gobierno que ya se ocupaba de la felicidad del pueblo. Por ello incendiaba tanto los libros como las casas de aquellos a los que les encontraban libros en su poder.

60 años después he recordado la novela porque nos estamos deshaciendo entre la casa de nuestros padres y la nuestra de unos 1500 o 1600 libros de todo tipo.

Esa cantidad de libros ocupa un espacio enorme en las casas.

Es un nido de polvo y la limpieza semanal debe ser cuidadosa y exhaustiva.

Una buena parte de esos libros los hemos vuelto a leer, pero otros es poco probable que lo hagamos.

Hemos constatado que con el invento del libro electrónico, podemos almacenar más de 4000 libros en menos espacio del que ocupa uno sólo, y llevarlos a cualquier sitio con comodidad. Incluso con la facilidad para el inglés que nos caracteriza a los españoles ya los llamamos «ibuc» con total familiaridad y soltura.

El asunto parece no tener retorno. Prácticamente nadie quiere comprar ya los libros, ni siquiera los libreros de viejo. De hecho, son muchas las librerías que están cerrando porque sólo tienen pérdidas.

Vale.

Y… dentro de algún tiempo… cuando un buen día uno de esos vaivenes que da la sociedad nos deje sin «ibuc» y los de papel ya no sean recuperables… los compañeros de Montag ya no serán necesarios. Los gobiernos se podrán sentir tranquilos.

Publicado en Curiosidades | 1 comentario

Degustación de sapos

La idea de masticar y tragar un sapo produce un rechazo innato. Por ello suele emplearse la expresión tragar un sapo como la aceptación forzada de algo que es contrario a nuestros deseos. Hoy proliferan los degustadores de sapos.

Algunas creencias están muy extendidas. Por ejemplo, hay personas que creen que la soberanía, en España, reside en el pueblo. También quienes están convencidos de que, al depositar su voto, eligen a los políticos. Muchos otros afirman que los políticos representan al pueblo que los ha elegido.

Sin embargo, otros están convencidos de lo contrario, y es patente que ni quienes han votado a este gobierno ni quienes votaron otras opciones están conformes con las actuaciones gubernamentales. ¿Realmente somos soberanos? ¿Somos nosotros quienes elegimos? ¿De verdad representan los políticos nuestra voluntad?

Participe en las 3 encuestas y siga los resultados.

 

Publicado en Curiosidades | 2 comentarios

Malditos bastardos

Por generaciones se viene cumpliendo la premisa de que lo más noble de la sociedad reside, en términos generales y mayoritarios, en la juventud. Es ése periodo de la vida en que comienza a utilizarse el pensamiento y todavía no se ha sufrido la contaminación de las ideas. En términos generales y mayoritarios, repito, es el momento de la mayor generosidad y sentimiento solidario. Y ése momento coincide con el de mayor esplendor físico. Pero esas circunstancias, también por generaciones, no pasan desapercibidas a los gobiernos por dos razones contrapuestas a sus intereses: por lo interesante de disponer de un vigor físico para las guerras que convengan y porque la disidencia reside en el pensamiento.

La Historia está escrita sobre la sangre de millones de jóvenes que lucharon con todo su vigor, utilizados por sus gobiernos. Lucharon en guerras que -invariablemente- dejaron (y seguirán dejando) paso a unas relaciones pacíficas de intereses económicos entre los contendientes, como si nada hubiese ocurrido. Pero también en ésa Historia permanecen escritas las disidencias y revoluciones sustentadas en la nobleza y el romanticismo de la juventud, y sobretodo, en su capacidad para pensar.

Por lo dicho, a cualquier gobierno le viene muy bien disponer de unos cerebros laminados a los que manipular cómodamente. Mayor el número de cerebros planos, mayor la comodidad en que se desenvolverá ese gobierno.  Lo alarmante es que cada vez resulta más descarada la actuación para anular a los jóvenes, impulsando el temprano consumo de alcohol y estupefacientes, colaborando activamente en el fracaso   académico y destruyendo las expectativas laborales.  A esta manipulación no es muy ajena una buena parte de lo que de forma eufemística se conoce como «moda» o más exactamente «estar de moda».

En Occidente, y especialmente en algunos países de Europa, «está de moda» que para divertirse y pasarlo bien, los jóvenes deben aturdir su cerebro, es decir, neutralizar el raciocinio . Para ello, la «moda» consiste en crear tribus, inducirlas en cómo deben uniformarse,  así como el cada vez más frecuente consumo de sustancias que colaboren en alienarlos con la premisa de mayor aturdimiento mayor divertimento, y a ser posible, en espacios donde les resulte imposible comunicarse con otros y transmitir ideas, induciendo la anulación colectiva del pensamiento individual. La repetición semanal de las sesiones irá  (está) dando paulatinamente sus frutos. Resulta llamativo, por ejemplo,  que en un país encaminado a los 6 millones de parados, ya sean legión los  jóvenes que aseguran -supuestamente convencidos y siguiendo una triste moda«no quiero seguir estudiando porque  quiero trabajar». En realidad lo que se niegan a reconocer, porque la autoestima y soberbia que se les induce les impide verlo, es que lo que no pueden hacer es estudiar porque carecen de capacidad para ello, y/o en todo caso, porque el sistema educativo es un sistema estadísticamente encaminado al fracaso.

En el caso concreto de España, es patente la entusiasta colaboración entre gobiernos de signo político supuestamente antagónicos, para conseguir un caos educativo que nos ha hecho alcanzar meritorios puestos en el fracaso escolar y académico a nivel mundial.  Para primar la idea de la pasividad y  de que no es necesario el esfuerzo porque «alguien» se ocupa. La cosa tampoco resulta extraña teniendo en cuenta que  tenemos un Jefe de Estado al que la propia Ley declara irresponsable; gobernantes que no han tenido reparo en apoyarse en el asesinato y  la extorsión como medio para alcanzar sus escaños; una galería de más de 300 honorables, señorías, excelentísimos e ilustrísimos personajes  imputados como chorizos,  y una buena muestra de analfabetos funcionales, cuando no casos de dudosa salud mental… y que ellos no se han puesto ahí.

No deberíamos olvidar, ni intentar negar,  nuestro entusiasmo en la colaboración para conseguir esa triste fotografía de España: hemos sido nosotros, (también conocidos como el pueblo soberano), quienes les han sentado  en los escaños. Hemos sido nosotros los que con frenesí hemos abrazado su analfabetismo. Hemos sido nosotros los que con arrebato hemos acogido una inexistente igualdad social incapaces de ver la desigualdad, por ejemplo, en un simple transporte público con «clases preferentes». Hemos sido nosotros los que con enardecimiento aceptamos la incompetencia de un ministro de Industria que incrementa la tarifa eléctrica a los que aún pueden pagarla, para compensar la pérdida de 170 empresas diarias que dejan de consumir por cierre, porque es patente que un 58% de las centrales eléctricas no funcionan por inexistencia de demanda.  Somos nosotros, los que con arrebato colaboramos en sufragar el retardo mental de un ministro de Interior que, al bajar la cifra anual de muertos en carretera -por empobrecimiento general de la población y bajada consecuente del número de vehículos circulando,- no duda en ponerse las medallas asegurando ser el artífice del milagro, mientras contempla como crímenes en serie quedan impunes para que sus autores puedan sentarse en los escaños.  Somos nosotros los que aceptamos con fervor una ministra de Fomento incapaz de gestionar una simple nevada… o de explicar con semi-inteligencia porqué es incapaz. Somos nosotros los que conseguimos, con nuestra voluntad soberana, paralizar nuestras reservas de petróleo canario alegando unos motivos para ocultar unas razones (ambos penosos).

Somos nosotros los que con devoción y recogimiento escuchamos a esa caterva que nos gobierna, hablar y hablar de primas, de riesgos, de standars, de poors, de moodys y de la señora madre que los parió, pero somos incapaces de preguntar qué ha pasado con nuestras reservas de oro del Banco de España. Esas reservas de las que el partido que gobernó entre 2004 y 2008 vendió el 46% reconociendo una pérdida de 5,000 millones de euros en la venta, pero  reserva de la que ni siquiera la -presunta- oposición ha vuelto ni a insinuar pregunta alguna al llegar al gobierno.

No deja de ser curioso,  que el partido político que hoy ostenta el gobierno utilice como emblema -sin inmutarse- un animal que se ha instalado en las ciudades, come carroña y vive en los basureros.

¿Será posible que con unas cuantas cadenas de televisión y fomentando el powerpoint  de 5 líneas como único argumento sea ya posible controlar a la población?. Los hechos están ahí.

Es por todo ello que, cuando he tenido ocasión de conocer jóvenes de 13 años que se esfuerzan en estudiar ( y lo consiguen con éxito)  dejando de lado las llamadas de tribus por doquier que les invitan a la vida fácil; de jóvenes de 24 años que aún siendo explotados laboralmente y trabajando duramente a cambio de limosnas, aún prefieren no alcoholizarse de noche y madrugar para afrontar con otros chicos iguales a él, una dura escalada de montaña; o de jóvenes que con 27 años han conseguido ejercer como doctores en Física  o arquitectos, o ingenieros aeronáuticos, o doctores en Derecho, ingenieros navales, soldadores, maquinistas navales etc., pienso que esos malditos bastardos está ganando muchas batallas, pero la guerra aún no está perdida.

Publicado en Sin clasificar | 2 comentarios

Trampantojo

Trampantojo:

m. Ilusión, trampa con que se engaña la vista haciendo ver lo que no es

Las complejidades económicas existentes en estos intrincados caminos por los que nos conducen nuestros supuestos representantes políticos, están dando lugar a la aparición de modernos juglares empeñados en contarnos la situación a su modo (o el de sus amos)… y en pretender convertirnos en escudo de sus problemas.

En los conflictos laborales en que participan trabajadores del llamado «sector público» (bomberos, policías, sanitarios, transportistas, basureros, etc. ) es habitual escuchar cómo  modernos juglares  nos previenen del inminente perjuicio que vamos a sufrir nosotros  a causa de los problemas que les afectan a ellos… o amenazan con afectarles. Estos profesionales  nos aseguran que la pérdidas económicas que ellos puedan sufrir van a provocar una pérdida de calidad en los servicios que ellos nos prestan. Y -además- parecen convencidos de que tenemos que creerles y apoyarles. Por supuesto, estas buenas gentes jamás organizan un paro o una huelga por sus propios intereses económicos, sino por preservar nuestros derechos y beneficios.

Cuesta bastante tratar de comprender cómo, ésas personas,  son capaces de causarnos reiterativos perjuicios para defender nuestros derechos. Cuando  empleados de transporte público suspenden un servicio habitual, con el que cuento para acudir a mi  trabajo, y me «explican» que lo hacen para que en un futuro yo no pierda la «calidad» de ése servicio, es que están convencidos de que yo soy imbécil. Y a la vista de la cantidad de gente perjudicada capaz ¡de solidarizarse! con el que les hace la putada, no me extraña que puedan llegar a creerlo.

Tratar, como hacen estos juglares, de que sigamos contemplando los movimientos sindicales con los ojos de la primera mitad del siglo pasado es un insulto a la inteligencia. ¿Es que nadie se para a pensar que esos servicios públicos no son de un patrono avaricioso y malvado, sino que es NUESTRO y pagado con NUESTRO dinero?.  Un paro o una huelga en un servicio público, por su propia naturaleza sólo puede causar perjuicios económicos a quien lo paga, que es el pueblo, a quien por añadidura se le hace cargar además con el resto de perjuicios y dificultades. Por tanto, decir que para  presionar a un político hay que gastar  los dineros del pueblo y putear al pueblo, y esperar que, encima, ése pueblo se convierta en entusiasta palmero de semejante dislate, indica claramente la opinión que el mensajero tiene del destinatario del mensaje.

Para presionar a un político, o a todo un gobierno  (en democracias) existen métodos y vías como el Parlamento. Lo que (en democracias) no resulta comprensible es simular esa presión en las calles mediante algaradas y revueltas, porque resulta poco o nada creíble que los gobiernos subvencionen los sindicatos que supuestamente les atacan. Ese sostenimiento gubernamental de ésa clase de sindicatos levanta sonrojo en  países como Irlanda, Reino Unido o Italia con sindicatos reales sostenidos única y exclusivamente por sus afiliados. Lo paradigmático en el caso español, son los sindicatos sostenidos por la patronal (en éste caso el Estado es la patronal).

En España es ya todo un clamor que los gobiernos subvencionan sindicatos para conseguir el fracaso de empresas públicas y así poder privatizar su gestión, o -en otros casos como Pescanova o Yamaha- la denominada sutilmente deslocalización, es decir, la huida de nuestro país, por intereses comerciales de competencias entre poco y nada confesables.

¿Por qué ha de amenazarme un jefe de Servicio médico, que puede dejar de ganar (más del sueldo medio de un trabajador) en un sólo fin de semana de guardia, con la pérdida de calidad del servicio por el que le pagan y debe prestarme?. ¿Es que si él gana menos el hospital va a funcionar peor cuando él esté de guardia?

¿Cuando al maestro le vayan a pagar menos, culpará de ello a mi hijo y le descontará en conocimientos la parte proporcional de su sueldo?

¿Cuando el policía gane menos me culpará de ello y dejará que me sieguen el pescuezo un trocito más que si ganase más sueldo?

¿Si al barrendero le descuentan más dinero al mes, querrá que me coma yo la parte de basura que no le pagan por retirarla?

¿De qué nos están hablando? ¿De profesionales o de mercenarios? ¿Por qué se empeñan en usarnos de escudos sociales?

Si se empecinan en demostrarnos, limitando nuestros derechos, que nosotros somos los culpables de su infortunio ¿por qué creen que encima debemos apoyarles? Y sobre todo: ¿cómo puede alguien carecer de criterio personal hasta el punto de apoyar a quien le perjudica.?

Hemos creado una sociedad capaz de denunciar por acoso a quien nos mira mal, mientras aplaudimos y apoyamos el acoso a nuestra incapacidad de pensar. Aunque bien es cierto que he visto a gentes babear en aras de una supuesta y malentendida solidaridad, que son incapaces de comprender un texto sencillo de dos líneas.

Publicado en Social | 3 comentarios

Un paseo por los chats

Imagen 057  Hace tiempo que se me invitó a escribir en este blog y hasta hoy no he empezado a intentarlo. Digo intentarlo porque no sé si al final me decidiré a publicar las palabras que se me ocurra plasmar en este “papel” y si he empezado a teclear ha sido porque “le tengo mucho miedo, al castigo espantoso y horroroso, que los dioses están preparando, para las niñas malas que no escriben en el blog”.

Me gustaría, ya que hoy casi todo funciona a través de Internet, hacer un repaso a un apartado bastante frecuentado, el mundo paralelo del chat o charla virtual, y digo mundo paralelo porque para muchas personas es así, terminan viviendo otra vida en ellos, todo su mundo gira en torno a una o más salas de chat, donde sufren, ríen, viven, lloran y a veces parece que les va la vida en ello, hasta se olvidan de vivir, se olvidan de que fuera de la pantalla de su ordenador hay vida, quizás para muchas personas más dura y ese es el motivo por el que se refugian en esta. Con el escudo del anonimato pueden ser e inventar cualquier situación que les guste más que la que tienen en la realidad, pueden ser abogados, médicos, políticos… guapos, altos, rubios (en femenino también), o pueden ser la “ChicaRubia_19” y en realidad quien hay detrás de ese alias es un camionero cincuentón con ciento cincuenta kilos, mostacho negro y voz de cazallero mayor, vamos, que como para tener una cita a ciegas con ella.

Pero igual que hay gente que entra solo a divertirse, a charlar con un grupo de gente, a veces diferente o siempre el mismo, hay personas que entran buscando esquivar la soledad, personas que no están muy integradas en su círculo social y aquí encuentran compañía, a veces apoyo por parte de gente que simplemente las escucha y ya con eso les hacen sentir que les importan a alguien. Si son personas tímidas este es un buen sitio para dejar a un lado la timidez, no te ven, no te oyen, sólo te leen y escribiendo es más sencillo contar cosas privadas; de viva voz y cara a cara cuesta mucho más.

Otra ventaja que tienen los chats es que hay salas de todo tipo y para todos los gustos y aficiones, salas por edades, de ayudas personales, de ayudas virtuales, de música, juegos, radio, cine, sexo, charlas en general, vamos, que solo hay que encontrar la más afín a uno, ponerse un alias y entrar, a partir de ahí puedes quedar enganchado… o no.

Yo llevo bastante tiempo entrando a diversas salas de chats y ahora me gustaría hacer un recorrido por la “flora y fauna” que habita en estos lares, (incluida yo, claro está), porque cuando llevas un tiempo y conoces a tanta gente que circula por aquí, te das cuenta de lo curioso de la forma de actuar de las personas. Es fácil estar sentada en el sillón delante del ordenador e ir observando y analizando la conducta de la gente, a veces acertada y otras no, pero al menos es entretenido.

Uno de los personajes más habituales, es «el enterado». Sabe de todos los temas que se hablan en la sala. Por supuesto sabe más que nadie y por experiencia propia, porque viene de vuelta de todo. Algunos son de insulto fácil si se les lleva la contraria y otros en cambio son educados, pero te dan charlas sin fin sobre el tema a tratar, (que para eso sabe más que tú). Vamos, el típico pelma que todos conocemos, pero versión virtual.

Tenemos también «el liante». Éste se encarga de llevar y traer chismes de todos los usuarios de la sala y si es posible de otras metiendo cizaña y provocando discusiones, entre otros o incluyéndose él mismo. Viene a ser como «el chismoso», pero de mala fe. Le encanta crear polémica, que haya peleas, o simplemente ir a por alguien que le cae mal, aunque sea inventando situaciones para ponerle en mal lugar delante de todo el mundo. Sus amistades suelen ser de recorrido corto.

«El ilusionado» ve de todo aunque no exista incluyendo fantasmas por todos los frentes, si entra alguien nuevo sabe que es un espía de otra sala y viene solo a husmear, si alguien le saluda ya se piensa que se sienten atraídos por él y si además se le ocurre a alguien hablar con él en privado, ya es que se ha rendido totalmente a sus pies y está enamorado. Es irresistible para todos y se cree especial y un poco por encima de los demás. Creo que en su vida real están faltos de afecto.

«El ligón» no puede faltar en un chat que se precie. Es el personaje más llamativo; se pavonea constantemente delante de todos, especialmente con los del sexo contrario, para exhibir sus cualidades con palabrería rebuscada, adula a todas las damas, aunque no venga a cuento, para que se note que es un Don Juan y, a la par, intenta demostrar a los demás que no hay mujer que se resista a sus encantos. Encantos que se encarga de promocionar contándolos él mismo y tratando de hacer ver que se aún se queda corto. Es evidente que confunde la realidad con sus deseos.

«El pamplinero», este le hace la rosca a todo el que habla, da igual lo que diga, es diplomático y no discute con nadie. Solo quiere quedar bien delante de todos con lo cual consigue no quedar bien con nadie.

«El callado», llega, saluda y se calla, solo habla si alguien le pregunta algo y suele ser conciso. Es raro que participe en alguna conversación aunque, eso sí, está atento a todo lo que se habla.

También está «el correcto», que existe, como Teruel, suele participar en charlas serias y es como su nombre indica correcto y educado demostrando, además, que está informado y sabe de qué habla. No va de listo, pero lo es y suele hablar con respeto a todo el mundo. Son los que más escasean (por desgracia).

«El mentiroso», este personaje se crea una vida ficticia, se inventa la profesión, la forma de vida, el estado civil y a veces hasta se cambia de sexo. Hay dos tipos, el listo y el tonto. Al tonto se le pilla enseguida pero el listo es capaz de engañar a todo el mundo durante algún tiempo. Es buen conversador, tiene cultura, sabe dar y decir a cada uno lo que necesita escuchar. Encandila a todos con su saber estar, pero al final, no deja de ser … un mentiroso que al final acaba siendo el bufón de la sala. Un tipo curioso de estudiar y, a veces, peligroso.

Este es mi pequeño repaso. Sé que hay más pero, con pequeños matices, se pueden incluir dentro de los apartados anteriores. También he de decir que hay gente estupenda, gente que de verdad ayuda a otros desinteresadamente, se hacen amistades, noviazgos, etc. Hay grupos que de vez en cuando se reúnen para conocerse fuera del chat y continúan la amistad en persona. Esto es un mundo paralelo, pero, parodiando a Fox Mulder, no debemos olvidar que “la realidad está ahí fuera”.

Publicado en Personal | 2 comentarios

Típico tópico obrero

¿Por qué algunos  líderes sindicales se dirigen a la masa hablándole a gritos?. Existen otros líderes sociales pero la frecuencia e intensidad de los gritos es ostensiblemente menor. Entonces ¿por qué se le grita de ésa forma a algunos obreros?

Se dice que sólo un 7% de la información que extraemos de una conversación, nos llega a través de las palabras. La intensidad, volumen y el tono de la voz nos aportaría un 38% de la información que se nos está transmitiendo, y el 55% restante estaría a cargo de lo que se denomina lenguaje corporal. Son porcentajes que el propio autor del estudio, Albert Mehrabian, considera deben ser matizados en función de la situación en que se producen, puesto que en absoluto se trata de una regla matemática. Las expresiones de amor se producen habitualmente en susurro mientras que las expresiones de odio o rencor suelen realizarse en tonos de voz elevados. De la misma forma, el tono, volumen e intensidad de un locutor que retransmite un partido de tenis o un torneo de ajedrez, en nada se parecen a los de un locutor que retransmita un partido de fútbol o un combate de boxeo.

¿Por qué se grita a los obreros de una gran factoría y no a los ingenieros de una empresa de desarrollo? ¿Acaso los ingenieros no son obreros?. Una de las acepciones del diccionario español de la palabra obrero es «de los trabajadores o relativo a ellos», y no cabe duda que igual es trabajador un montador que un ingeniero o un químico. Pero en ése diccionario español existe otra acepción que es la de «trabajador manual asalariado», lo cual no deja de ser curioso cuando hablamos de un país que políticamente se desvive por acreditarse como infatigable adalid de la igualdad social, porque esa acepción excluye al ingeniero, al químico, al dependiente  y a cualquier otro trabajador que no realice trabajo manual, de la consideración de obrero. Ése el el primer tópico.

El segundo tópico es que el trabajador manual lo es porque no ha tenido igualdad de oportunidad para acceder a unos estudios, por causa de su baja extracción social. Tal afirmación fue bastante cierta desde principios del siglo pasado hasta muy avanzada la segunda mitad, pero a fecha de hoy, con millares de universitarios en el paro no es infrecuente ver a un licenciado universitario realizando trabajos manuales. Además, el acceso a la universidad pública y la proliferación de medios de información ha facilitado a prácticamente toda la población, el acceso al conocimiento permitiendo así su cultivo, lo que se contraviene con esa idea de empobrecimiento cultural generalizado que se pretende.

El tercer tópico, derivado de una parte del anterior, asume que el obrero debe ser  persona ruda en los modales, adusta en el gesto,  de lenguaje empobrecido y pésima vocalización porque eso le otorga «autenticidad». De hecho, el líder sindical acostumbrado a dirigirse a enormes masas de desconocidos suele aparecer sin corbata para dar sensación de «proximidad».

Lo malo de estas consideraciones es que los líderes sindicales en encuentros multitudinarios con trabajadores, se comportan como si los tópicos citados no fuesen tales, sino realidad. Efectivamente, la mayoría de los trabajadores que acuden a esas grandes concentraciones suelen responder a la segunda acepción «obrero» de nuestro diccionario, es decir, trabajadores manuales por cuenta ajena de media o baja calificación laboral. Ese  7%  de palabras generalmente conteniendo eslóganes trasnochados, ese  38%  de gritos propios para sordos y ese  55%  de un lenguaje corporal que quiere aparentar indignación y solidaridad en alguien que no tiene de qué preocuparse,  tiene todo el aspecto de provenir de quien está convencido que aquellos a los que está dirigiendo no le merecen el más elemental de los respetos. De alguna forma se asemeja al sargento instructor de marines que grita a unos soldados a los que adiestra, a sabiendas que nada tienen que contestarle porque lo primero que se les exige es que no piensen.

Otros sindicatos no «mayoritarios» sino simplemente profesionales, suelen debatir los problemas con sus afiliados pero utilizan ideas en lugar de eslóganes, palabras en lugar de gritos y diálogo en lugar de gestos vacuos.

Creo que algunos deberían abandonar,  ya,  ese tópico de que un obrero es un ser genéticamente embrutecido.

Publicado en Curiosidades | Etiquetado , , , , | 4 comentarios

Paulov, los niños y los costes

Quiero felicitar a don Artur Mas, presidente del gobierno autónomo catalán, por su eficiencia y eficacia como agente comercial.

El reflejo de Paulov

Creo que nunca antes, nadie, jamás, había conseguido con tan poco esfuerzo una publicidad tan gigantesca de su ‘producto’… y cobrando dinero en lugar de pagarlo. ¡Chapeau!.  Un genio este presidente: abrió la boca 10 minutos y tiene a todo el país publicitando su negocio desde hace medio mes; tanto para los seguidores del señor Mas como para sus detractores, se trata de la puesta en marcha de un aprendizaje asociativo basado en el modelo estímulo-respuesta, que, como puede comprobarse, funciona con asombrosa efectividad.

Obviamente. quien opta por recibir dinero del mismo Estado del que dice querer independizarse, teniendo los votos suficientes para declarar unilateralmente la secesión precisamente de ése Estado,  no es la independencia lo que busca en éste momento, sino publicitar gratuitamente un señuelo para utilizarlo a modo de los chorros de tinta de un calamar en peligro. Nadie se fijará en su mano extendida pidiendo limosna, si todos sus escuderos miran hacia la ínsula Barataria de la independencia que el ingenioso hidalgo catalán les ofrece.

La fórmula resulta extremadamente sencilla dado el proceso de intantilización al que se está arrastrando a la población. Una falacia de menos de 5 líneas colocada en un PowerPoint ya se utiliza con éxito como sucedáneo del pensamiento crítico, y facilita mantener el cerebro de un adulto en un estadio próximo a la infancia  para suministrarle la información deseada. Una mente infantil elude los problemas, y se siente atraída por todo lo que le es dado sin esfuerzo. En eso consiste la infantilización.

… el progreso de la infantilización …

Creo que todo comenzó allá por los principios de los años 70, cuando la infantiloide  fascinación popular  por el embrutecimiento en lo desconocido,  se mezcló con la ignorancia de unos y la inteligencia de otros,  y la C de Vallecas mutó a la K de Vallekas. Una dictadura (es decir, 4 décadas) después, se ha conseguido dotar  de carácter oficial a un notorio nivel de estulticia basado en la lingüística; un nivel  jamás soñado por analfabeto alguno; pero eso sí:  habiéndose ocupado previamente la soberanía popular en aupar al poder a lo más granado de la insolvencia intelectual y lo más rancio de la ganadería de chupacirios. Hoy, aquellas anécdotas aparentemente inocentes de la mutación de nombres han quedado atrás y son reemplazadas por ruido de periódicos, de redes tecnológicas, de comadres televisivas,  e incluso de algún que otro sable más o menos oxidado

En la actualidad, los evangelistas de la cutrez y la anorexia del criterio personal,  predican, con gran alborozo de sus fieles, que los nombres geográficos deben ser escritos y pronunciados en el idioma original de su ubicación, con independencia del idioma que hable y el lugar donde se encuentre quien los escriba o lea. Así, con la nueva doctrina, las carreteras del Estado español aparecen rotuladas con los nombres de las ciudades de destino escritos en la lengua que allí se habla, con independencia del lugar geográfico en que se encuentre el rótulo, o del idioma que se hable en ése lugar.
Con la liturgia de ‘lo correcto’ un señor de Murcia puede leer en territorio de Murcia un letrero de una carretera del Estado en el que se indique el destino Elx o Alacant, y no alcanzar a averiguar que se trata de Elche o Alicante escrito en la lengua de aquellas buenas gentes.

La nueva ortodoxia conlleva también, por ejemplo,  la exhibición enfervorizada en la televisión pública del Estado de rótulos escritos en lenguas locales sobre mapas  meteorológicos del territorio estatal. Aunque esos rótulos muestran ciertas peculiaridades ya que no todos los nombres de ciudades se muestran en el idioma que le sería litúrgicamente apropiado, sino que se entremezclan con el español. Parecen ignorar -por ejemplo- como se escribe Bilbao en vascuence, o Barcelona en catalán, no se aclaran con Vitoria (le añaden el nombre vasco de Gasteiz separado con un timorato guión), y tienen dudas sobre el idioma a utilizar con el nombre de la capital de Navarra.

Lo curioso del comportamiento de estos esforzados sacerdotes de la buena nueva, es que cuando nos amplían la vista del mapa meteorológico a Europa no leemos München, ni London., ni Stockholm, sino los nombres -en español- de ésas ciudades: Múnich, Londres, Estocolmo. Otro tanto ocurre a la hora de rotular en los aeropuertos del Estado,  en los que son capaces de combinar en el panel de destinos (escritos en supuesto español) los destinos de A Coruña o Gasteiz con Bruselas o Praga. ¿Acaso se les ha estropeado su catecismo?.

Complejo resulta también entender la actitud de algunos periodistas. Viene siendo habitual escuchar a periodistas que,  en sus respectivos medios,  proclaman ardientes soflamas rechazando la imposición de idiomas locales por parte de algunos gobiernos autonómicos, al tiempo que obedecen dócilmente dichas soflamas. Es frecuente escuchar a periodistas que hablando en español en medios de habla española dicen «beenegá» como deletreo de BNG, «euskera» para referirse al idioma vascuence o Lleida para referirse a Lérida y son los mismos periodistas que no dicen «efbiai» para referirse al FBI, ni «inglish» para referirse al idioma inglés, ni Genève para referirse a Ginebra. ¿Acaso se sienten obligados por aquellos a los que denuncian?.

El colmo de la incoherencia es la expresión litúrgica «izquierda abertzale«, repetida cual salmodia por todos los medios de habla española. Quizá sea el ejemplo más vehemente de economía crítica, de necedad con solera.

… los costes …

Llegados a éste punto resulta inevitable pensar en cuál puede ser el beneficio que se obtiene con las actitudes comentadas… como resulta inevitable recordar a Carlo María Cipolla por su estudio de los costes y beneficios de la conducta humana. Para su análisis, el señor Cipolla se apoyaba en una gráfica como la mostrada a continuación, en la que el eje de abcisas (x) representaba el beneficio (positivo o negativo)  obtenido por el actor, y en el de ordenadas (y) el coste ocasionado a los demás, que admite igualmente valores positivos y negativos.

La consecuencia básica representable se circunscribe a cuatro valores (uno por cada cuadrante), que son asignados al hecho que se analiza. Así, si el actor obtiene un beneficio positivo y ello representa un coste positivo para el resto, el hecho podría ser catalogado como inteligente. Un beneficio positivo para el actor (o actores) y un coste negativo para el resto, obtiene la clasificación de malvado. Cuando coste de actor y beneficio del resto tienen saldo negativo, el hecho resulta estúpido. Por último, cuando el actor obtiene un beneficio negativo y el resto un coste positivo, diremos que el autor es un incauto.

x=Actor/es principal/es
y=Persona/s afectada/s

Ahora coloquemos en el eje (x) al periodista y en el eje (y) a la totalidad de su audiencia y podremos analizar el coste/beneficio que obtiene -por ejemplo-  el hecho de que el meteorólogo de la televisión del Estado llame «Lleida» a Lérida o «Ourense» a Orense durante una emisión para toda España… en español.

… y una anécdota.

En la primavera de 1972,  tras más de 30 años ausente de su Cataluña natal, doña Carmen se encontraba de visita en Barcelona, y una mañana bajó al colmado situado en la planta baja del edificio donde se alojaba,  para comprar algunas cosas. Cuando la dueña de la tienda escuchó a doña Carmen hablar, y aunque lo hizo en español, le preguntó también en español:

– Disculpe señora, pero por el acento… ¿es usted catalana?

Doña Carmen sonrió halagada por mantener aún aquél hermoso acento y contenta de poder hablar en su lengua materna, le dio las gracias a la señora contestándole que así era,  y continuó haciendo su pedido en catalán.

Al poco, la propietaria del establecimiento, una señora muy amable y afectuosa, le dijo a doña Carmen en español:

– Mire, me va a perdonar pero es que no le entiendo casi nada de lo que me está hablando… ¿de qué parte de Cataluña es usted?.

Doña Carmen le contestó -ya en español-  que de la comarca del Alto Ampurdán. La señora sonrió desorientada y continuó tan amable despachando, pero en español.

Doña Carmen, curiosa y deseando continuar con la oportunidad de hablar su lengua materna, le preguntó a la señora en catalán:

– Disculpe, y usted ¿de qué parte de Cataluña es?.

Y la señora le respondió, en catalán:

– Yo soy de Córdoba.

Ambas sonrieron cómplices y durante los días que doña Carmen permaneció en Barcelona procuraba bajar casi todos los días a echar una charladita con la tendera… en un ilusionado catalán por parte de ambas. En ésa época, el oscurantismo y la persecución perpetrados por el Régimen durante décadas sobre aquella preciosa lengua, comenzaba a clarear.

Publicado en Social | 2 comentarios

TIEMPO DE VERANO

Estoy en el balcón de casa, mirando el cielo y esperando ver como se esconde el sol cuando atardece, tengo una radio puesta en el salón y me llegan a lo lejos los acordes de viejas canciones que traen a mi memoria retazos del pasado, apenas le presto atención, es simplemente un acompañamiento idóneo mientras  contemplo el morir del día, es una emisoria de radio para nostálgicos de aquellos ilusionantes años 60 y 70, pero de pronto el ritmo de unos compases hacen que mi corazón se acelere y el comienzo de la estrofa hace detener el tiempo en mi reloj.

«El final del verano, llegó y tu partirás……yo no sé,  hasta cuando,  este amor perdurara…..»

Las voces del Dúo Dinámico apenas ya las oigo, he retrocedido a otro tiempo y a otro lugar. He vuelto a ese mágico lugar de los veranos de mi adolescencia y juventud, ese rincón de Galicia, en donde fui niña y mujer, en donde no existía más que ilusión, risa, amor, en donde la amistad cobraba su mejor sentido, donde fui feliz sin darme cuenta que lo era, porque todo era felicidad, no había demasiadas palabras tristes en nuestros diccionarios, éramos generosos repartiendo alegría y el futuro era algo tan lejano……

Mi hermano en La Lanzada

Traigo a mi memoria, todas y cada una de las caras que formaban nuestro pequeño mundo, y todos y cada uno de los momentos que pasábamos juntos, desde que desayunábamos y quedábamos para ir a la playa de La Lanzada, hasta cuando nos despedíamos por la noche, después de una jornada siempre diferente.  ¡Que eficaz es nuestro particular archivo!; nuestra especial memoria histórica, cualquier pequeño resorte hace que algo se ponga a funcionar en el cerebro y nos traiga, como si fuera ahora, situaciones vividas y queridas.

Mi memoria se activa y me veo en la playa, casi niña todavía, viendo a mis amigos Pepe, Jesús y  Julito, haciendo volcanes con fuego de verdad, en compañía de su padre. Más adelante nos vemos, ya jóvenes preparando una queimada en la misma playa, por la noche, junto a mi hermano, Mamen, Julita, Marigel, Benjamin, Fernando, Sagrario, Ramón, Antonio, Pity. Me veo bailando en la playa sin importarnos el frio y la humedad de la noche.

Vuelvo a buscar en mi archivo y me transporto a las tardes en el monte, cargando el «pickup» y la merienda, y alternando juegos de «policias y ladrones», con los primeros bailes en esos guateques improvisados.

Tengo un especial recuerdo para nuestro querido «grupo Los Lámparas», y esas funciones de teatro y variedades que organizábamos esperando recaudar algo de dinero, aunque lo que más nos  importaba era lo que nos divertíamos preparando el teatro con esa guitarra improvisada que Carlos y Arturo empezaban a aprender a tocar.

¡Ay nuestro querido El Grove!, ese rincón de Galicia, casi virgen, apenas unas huertas, pocas casas, un barrio de pescadores, dos o tres restaurantes con habitaciones, «Villa Juanita», «casa Pepe», y nuestro «bar Joaquin Dominguez»,  en donde nos alojamos muchos años después de la entrañable casa de la señora Jesusa. Ese  Grove desconocido todavía para muchos veraneantes del resto de España, ese Grove en donde los «chicos de Madrid y Orense», éramos conocidos por todos, apenas había visitantes de otros sitios, y los que íbamos año tras año, nos consideraban casi familia.

Cuantas tardes yendo a ese bar -apenas un chamizo oscuro y destartalado-,  donde podías tomar un excelente Ribeiro o vinos del país, o un Albariño, que entonces se podía beber en cualquier lugar y a un precio no muy diferente a los otros vinos, pero sobre todo íbamos a sentir La pandillaque tocábamos el cielo degustando el pulpo más delicioso que podáis imaginar. Este pequeño   bar era el reino de Abel, quien en compañía de su esposa, una mujer sombría , silenciosa y  bigotuda, siempre vestida de negro, que detrás del mostrador atendía, sin jamás mostrar una sonrisa, a los parroquianos que iban a tomar un vino mientras su esposo trajinaba en la cocina. Pero nosotros íbamos, no sólo a disfrutar comiendo su excelente pulpo, íbamos a reír con Abel, un hombre tosco, más bien feo, con una voz nada melodiosa sino todo lo contrario, pero que siempre tenía frases galantes y piropos de un tono algo subidito para nosotras, las chicas veraneantes de siempre, pero sobre todo se le iban los ojos detrás de nuestras madres cuando éstas nos acompañaban,  unas mujeres alegres, pechugonas, lustrosas -como se solía decir en los pueblos-  que le seguían el rollo diciéndose entre ellas que con esa mujer que tenia, hasta una escoba con falda le parecería atractiva,  haciendo que esa tabernita oscura se llenara de luz con nuestras risas.

Sigue la canción sonando en la radio…..

«pero sé que en mis brazos,  yo,  te tuve ayer……….»

Y yo vuelvo al pasado tan cercano y tan lejano a la vez, y me veo charlando y riendo, yendo con la pandilla a la isla de La Toja. Me veo cruzando el puente que une al pueblo con la isla, parándome para  mirar hacia abajo y  ver la Ría, que estando la marea baja te permitía  atravesarla a pie sin ningún problema, apenas unos charcos junto a los pilares de piedra del puente, pero que con la marea alta daba miedo ver la profundidad que podía alcanzar. Sigo paseando en mi memoria y llegamos todos a la isla, en aquel tiempo también igual de entrañable y virgen, el hotel dominando la parte más bonita, y al lado el balneario -ni sombra con lo que hay ahora- donde cualquiera podía ir a «tomar las aguas»a un  precio razonable, luego comprabas los lotes de jabón, talco, jabón totalmente casero en barras como lingotes, con un aroma que no ha cambiado desde entonces. Ese hotel que ya siendo de lujo, permitía, aunque no estuviéramos alojados, que pudiéramos estar en la terraza, tomando un refresco y oyendo la música, mientras nuestros ojos se perdían en un mar siempre bravío. También nos dejaban usar la enorme piscina de agua salada del hotel, por una entrada mínima, asequible hasta para nuestros exiguos bolsillos. Luego, nos acercábamos hasta la capilla , donde intentábamos buscar nuestras firmas en las conchas que formaban sus muros, y sonreíamos con las dedicatorias que habían escrito parejas enamoradas. Otras tardes, si teníamos hambre íbamos al bar de los picatostes, una especie de terraza, cerca del balneario, donde daban un riquísimo chocolate con crujientes picatostes azucarados. Y muchas noches, nos acercábamos a la pequeña taberna, casi escondida cerca de hotel, donde los marineros iban a tomar el último vino del día, y en donde pude oír la versión más pura de la canción gallega «Negra Sombra», con esa letra de Rosalía de Castro y esa hermosa música que desde 1892 a nadie deja indiferente. Poder escuchar las voces de esos marineros entonando esa balada ha sido uno de los placeres que no puedo recordar sin que mi piel se erice.

Los recuerdos se agolpan en mi memoria, son tantos los días que han formado esos meses de verano a lo largo de las etapas mejores de mi vida, que todos quieren salir a la vez para ser los primeros en volver a vivir mientras los pienso. Y sin embargo me doy cuenta que no sabría decir cual es más importante que otro, porque ninguno fue decisivo en mi futuro, pero todos fueron clave para ver que lo importante es vivir cada momento, lo bonito de la vida es vivirla intensamente,  ningún beso que di en esos veranos fue más importante que otros que vinieron después, pero tuvo la importancia del momento, la emoción de ese enamoramiento juvenil que es lo que resulta irrepetible. Y por encima de todo, la amistad, ese sentimiento más importante y fuerte que el amor y menos destructivo. Solo por eso volvería a vivir cada momento de esos años, solo por eso merece la pena haberlos vivido.

Otra vez la canción….

«nunca nunca nunca yo,  sentiré tanta emoción……»

Vuelvo a estar con mi pandilla, es de noche y vamos al cine, hemos tenido que elegir entre ir al cine » El Marino», cuyo lema era «La sala de los máximos triunfos»,  o el cine «Besada» con un lema más modesto «El cine de moda». La elección no ha sido fácil, porque en ambos ponen películas de estreno, a veces no las han estrenado en Madrid todavía, al final nos decidimos por ir al Marino, porque ponen una peli de las de 4R (gravemente peligrosa), y que en Madrid no nos dejarían  entrar. Llevamos un bocadillo porque nos pilla la hora de la cena. Luego a la salida comentamos lo que hemos visto mientras caminamos hacia nuestras casas. ¡Que diferente vivíamos el verano en Madrid o en Orense! – nuestros lugares de origen-.  Aquí nuestras madres nos dejan en bastante libertad, es como si  no existieran los peligros que ellas ven que nos acechan en la capital. Hay horarios pero con mucho margen, y podemos estar todo el día por ahí, sin que nos pidan cuentas de lo que hacemos a todas horas. A pesar de que son años muy diferentes a los de ahora, nos sentimos bastante libres y eso nos gusta a todos. Hay disciplina pero nos dan cuerda, nada que ver con la libertad de que gozan los chicos de ahora, pero suficiente para cortar con la rigidez que nos exigen en invierno.

Siguen los compases….

«como cuando yo te conocí,  y el verano nos unió….»

La canción termina y con ella mis recuerdos se van haciendo más débiles, y de repente otra canción resuena en mis oídos «Fuiste mía un verano», y esa canción es toda un rostro, el de Mamen, mi amiga, mi cómplice, mi compañera de juegos durante tantos veranos, y junto a ella surge otra cara,  Sagrario, con quien sólo compartí dos veranos, pero con quien compartí toda mi infancia y juventud en Madrid. Pasan las dos por mi memoria, y sonrío recordando tantas cosas vividas juntas. Puedo ver  a Amador cantándonos  sus «Quejas del amargao», y veo a mis dos amigas con la cara dorada por el sol y sus risas sinceras, ajenas a lo que pudiera venir con los años.

Ha durado un momento la visión de sus caras, pero ha valido la pena el sentir que por encima del tiempo y la distancia perdura un sentimiento más fuerte que cualquier momento adverso en nuestras vidas, y que esa amistad nos hace sentirnos menos solos sabiendo que ellas están ahí, como siempre, para escuchar y compartir lo bueno o malo que tengamos.

Gracias a todos aquellos que formaron parte de mi vida en los veranos, a todos los que siguen cerca y a los que están lejos de mí. Y gracias a mi hermano, eterno compañero de todo lo bueno que he vivido, con quien sigo, como diría Miguel Hernandez, queriendo tanto.

Publicado en Personal | 5 comentarios

Mad Mas y la tinta del calamar

De la misma forma que el calamar eyecta su chorro de tinta para desorientar y escapar de sus perseguidores, Artur Mas ha sacado a pasear  su fantasma de la independencia para desorientar a sus oponentes e intentar que mirando hacia la independencia, los catalanes no miren hacia el caos económico generado en la autonomía catalana.

Si todos se quedan mirando la tinta, nadie se ocupará de lo que se esconde detrás. Es una habilidad del nacionalismo catalán.

Lo curioso es que esa tinta esté siendo aprovechada con fruición por prensa escrita, radio y televisión. De hecho estoy convencido que si nadie le hubiese hecho eco, el asunto estaría olvidado. El locuaz Mas ha conseguido que todo el mundo mire la tinta expulsada y nadie observe la ruinosa charca en la que ha conseguido embarrancar a Cataluña.

La paradoja del catalán

En un pasado no lejano, Cataluña tenía serios problemas con sus infraestructuras de energía eléctrica.

Todavía recordarán los empresarios (especialmente los del Bajo Llobregat o en la comarca del Besós) los problemas derivados de los frecuentes cortes de suministro debidos a lo precario de las instalaciones, y que en la ciudad solían causar deficiencias en alumbrado público y zonas de la red del Metro, por breves que -en ocasiones- fueran esos cortes.
Por aquellos entonces, el nacionalismo catalán (CIU) cohabitaba con el PSOE (aunque aparentemente gobernaban en coalición con otros) que estaba sentado a los mandos del Estado,  y los asuntos de la energías del Estado eran gestionados por un cordobés de apellido Montilla y ubicado por su partido como «ministro de Industria» en aquella  época. Aún se recuerda que cuando los catalanes exigieron una solución a sus problemas de infraestructura para el transporte y distribución de energía eléctrica,  el cordobés les prometió una solución. Antes de dejar el cordobés su ministerio, Gas Natural lanzó una OPA hostil contra Endesa y de ésa acción trascendió que la principal accionista de Gas Natural era la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona, más conocida como La Caixa. Poco antes de la OPA lanzada en presencia del cordobés que actuaba como ministro de Industria, se supo que La Caixa acababa de condonar los 6,4 millones de euros de los intereses de demora de un préstamo vencido en 1994… al partido del señor Montilla, y renegociada la deuda del principal (siete millones y pico de euros) al 3% durante 15 años. Poco después, el señor Montilla «resultó elegido» presidente de la comunidad autónoma de Cataluña donde permaneció entre 2006 y 2010. Y las infraestructuras eléctricas de Cataluña seguían sin ser actualizadas plenamente.

Esta pequeña anécdota de las vicisitudes eléctrico-políticas del pueblo catalán quizá sirvan para comprender que -como en cualquier sociedad- una cosa es la clase dirigente catalana y otra el pueblo catalán. Y debe servir para que nos cuidemos mucho de no caer en la perversidad de quienes intentan convencernos de que la actitud  del pueblo catalán es igual a la de sus gobernantes. En el pueblo catalán, como en cualquier pueblo, sus gentes consideran  ideas que no siempre son coincidentes.

Respecto de las reivindicaciones lingüísticas, durante decenas de años, muchos catalanes han deseado que su lengua materna se mantenga viva. Como cualquier español, sea de la comarca que sea, debería desear que ninguna de las características del pueblo español se pierda. Franco intentó que algunas de las lenguas que se hablan en España desaparecieran, en un estúpido intento de intentar borrar lo más sagrado que podemos tener, que es nuestra propia identidad. Y lo intentó también con el catalán, aunque afortunadamente no lo consiguió. Como contrapartida, apareció una fuerza equivalente pero de signo contrario, de la que, en el caso del catalán, se erigieron como guardianes los nacionalistas de Cataluña.

A diferencia del modelo liberal, que buscaría proteger y mantener la lengua materna frente a cualquier adversidad, los nacionalistas siguieron el modelo fascista promoviendo la imposición en lugar de la protección. Los nacionalistas habían descubierto un filón para mover a sus bases, y de paso dejaban flotar la idea de la independencia.

Publicado en Curiosidades | 3 comentarios

SOLO HAY JUSTICIA CON RUIDO MEDIÁTICO

Nuevamente, hago  de abogado del diablo y pongo una  nota crítica donde, sólo debería haber satisfacción por el -aparente- beneficio social conseguido.

En un diario de tirada nacional, he leido recientemente una noticia que ocupaba la totalidad de una página, con fotografías incluidas, en las que con un gran titular daba cuenta del logro social obtenido tras una denuncia del referido periódico.

Una vez leída la noticia, sólo debería haberme producido una gran sonrisa de complacencia y un decirme a mí misma que se habia hecho justicia, pero en lugar de ello, me he sentido estafada y me ha quedado un regusto amargo que no puedo por menos de manifestar en este sitio en donde espero que alguno de los que me lean me digan si soy excesivamente puntillosa o tengo algo de razón en mi punto de vista.

La noticia en sí, daba cuenta de las vicisitudes de Elsa, Juana y Eva, una familia sudamericana, madre y dos hijas, que, excepto la hija pequeña, eran objeto de maltrato por sus respectivas parejas, y que en el año 2006 decidieron comprar una «casa pequeña y oscura», para lo cual pidieron una hipoteca de 240.000 euros  al banco, (ya me parece algo desproporcionada esa cantidad para una casa pequeña y oscura en el barrio de Entrevias), y teniendo como únicos ingresos el sueldo  de Elsa como trabajadora de una empresa de limpiezas.

En diciembre del 2009 y tras sufrir Elsa una paliza por parte de su esposo, quien le destrozó un pie, por lo que obtuvo la baja laboral, continuó pagando al banco durante 5 meses, pero en octubre de 2010, el banco le llevó  a los tribunales por impago de la hipoteca.

El 19 de julio de 2011, Bankia se adjudicó la casa por subasta y el 18 de junio de 2012, se emitió la sentencia definitiva de desahucio.

Su abogada, especializada en «fenómenos migratorios», más la plataforma «afectados por la hipoteca», más la difusión de este caso en las redes sociales, dieron como resultado el que Bankia se replantease el desahucio y llegara al acuerdo de formalizar un contrato más bajo de lo habitual, lo que coloquialmente se llama «alquiler social».

Hasta aquí la noticia, pero en lugar del lógico entusiasmo por el resultado  conseguido, sólo he conseguido indignarme por el agravio comparativo que han sufrido, y siguen sufriendo, cientos de ciudadanos españoles, honrados trabajadores, que, tal vez, no tengan a sus espaldas una historia tan «sensible» – léase familia inmigrante, desestructurada, mujeres maltratadas por sus parejas, embarazo  de una de ellas-,  pero que su historia es la de tantas y tantas familias, padre trabajador y madre en casa dedicada a lo que antaño se llamaba «sus labores» (gracias a Dios hoy en día sólo recordamos esa definición quienes tenemos unos ciertos años), ó tambien padres trabajando los dos, uno o dos hijos en edad lectiva, piso encargado al Banco, ya que decir comprado es lamentablemente falso, abuelos pensionistas que se encargan de echar una mano con los nietos, en fin, historias vulgares cotidianas , las que en un momento dado, se vienen abajo por el despido del cabeza de familia, único motor de los ingresos, o, de los dos padres, si trabajan ambos, con lo que la ruina es total, y que poco a poco a pesar de la ayuda de abuelos y familiares que casi nada pueden hacer con sus escasos ingresos, se ven abocados a dejar de pagar una hipoteca que suele oscilar entre los 500 y 900 euros, no necesariamente por una casa pequeña y oscura, sino por un piso luminoso, alegre, de dos dormitorios, o tres, en cualquier barrio de Madrid o alrededores, cerca del colegio o instituto de los hijos, en el que pusieron sus ilusiones y que, posiblemente llevan pagado más de la mitad de la deuda, pero, aquí está el motivo de mi nulo entusiasmo por la noticia leída, como no han protestado en redes sociales, no han acudido a abogados especializados en situaciones marginales, no han acudido a medio de comunicación alguno,  al no reunir su historia unas características sensibles, han sido puestos en la calle sin que las conciencias de nadie se hayan visto conmocionadas y sin que esa noticia haya trascendido más allá de los vecinos y familiares de las personas en cuestión.

Estoy segura que más de uno verá en mis palabras una cierta carga subliminal de crítica a la inmigración, o  a las personas que dedican su trabajo  a la marginalidad y olvidan a los que pertenecemos a la normalidad. Nada más lejos de mi intención, pero me gustaría saber por qué algo tan justo como la dación en pago, o el alquiler social que tanto alivio habría dado a tanta gente, tenga que ser aplicado en función del ruido producido, ¿es que las conciencias de los banqueros de Bankia, en este caso, o de cualquier otro banco, se mueven sólo si la critica traspasa los umbrales de lo estrictamente privado?, y ya que existe precedente, ¿no sería lo justo que todos los pisos desahuciados en los mismos términos que éste del que hablo, tuvieran sus propietarios el mismo trato que Bankia ha dado a Elsa, Juana y Eva?

Publicado en Social | Deja un comentario