Ratones sospechosos

MICE: En inglés, además de ser el plural de ratón, son las siglas utilizadas para definir las cuatro claves más utilizadas para empujar al hombre: Dinero, Ideología, Chantaje, Egolatría (Money, Ideology, Chantage, Egolatry)

En 1938 una emisión radiofónica que aseguraba estar retransmitiendo en directo una invasión marciana, consiguió crear el pánico en el estado de Nueva York y alguno de los adyacentes. La combinación del medio de difusión más potente de la época y la ignorancia/desconocimiento que los oyentes tenían sobre los invasores, se aliaron para generar un impacto social sin precedentes, un clima de pánico que llegó incluso a provocar algunos suicidios.

 

Desde principios de este siglo, hemos sabido por los medios de comunicación que en Occidente hemos sufrido ataques por unos invasores que han causado más de 3350 muertos y varios cientos de heridos. Desgraciadamente, esta vez no es una broma, pero sin embargo hay cuatro aspectos muy similares a los ocurridos en Nueva York en 1938:

  • Nos advierten los medios de difusión.
  • Los atacantes proceden del exterior.
  • Ignorancia/Desconocimiento sobre atacantes.
  • Empleo de armamento no convencional

Entonces… ¿a quién debo temer?

Veamos qué dicen ahora los medios de difusión:

Los primeros ataques en 2001, fueron cosa de unos lejanos yihadistas operando bajo la bandera de un lejano grupo llamado Al Qaeda, y causaron casi 3060 muertos y varios cientos de heridos, utilizando armas no convencionales. A partir de 2010 los ataques seguían siendo de lejanos yihadistas pero ahora actuaban bajo la bandera de otro lejano grupo llamado por ellos mismos ISIS, y por Occidente y despectivamente,  DAÉSH.

La imagen que nos dieron de toda Al Qaeda fue un morito con barba de clérigo, el nombre de Ben Laden y el índice-predicador levantado. Con DAÉSH la cosa ha cambiado: En lugar de un único protagonista ahora la cosa es coral; el despliegue comercial de la nueva marca es impresionante, con grandes desfiles en Toyotas recién estrenados, uniformes de diseño y colorido utilizados en ejecuciones masivas en medio de una coreografía espectacular, grabada con todo lujo de medios audio visuales.

Nuestro desconocimiento,  adecuadamente especiado con difusas nociones sobre “Oriente”, “sunitas”, “chiitas”, “Mahoma”, “musulmán”, “Islam”, “Irak”, “Mosul”, etc. facilita que formemos un erróneo silogismo con aspecto de pensamiento sesudo: El yihadista es árabe – Los árabes son musulmanes – Luego todos los musulmanes son yihadistas. Ahora ya sabemos a quién temer y a quién odiar: ¡A los árabes!. Bueno, a los que patrocinan negocios futboleros e invierten en empresas energéticas en España no, pero al resto si. ¿O no?

¿Qué tienen de guerrero religioso los tipos que nos presentan como yihadistas si todos ellos son viejos conocidos de la policía o controlados por servicios de inteligencia o simples delincuentes comunes, por más que los etiqueten de “lobos solitarios” o “corderos esquizofrénicos”?. Y además la pasma sabe cuándo se radicalizan gracias al WhatsApp y al Facebook. ¿Qué pasa, es que además son gilipollas?

Y encima nos amenazan con que “nos quieren invadir”. Pero vamos a ver: ¿pará que puñetas van a querer invadirnos un musulmán con un Kalashnikov o un musulmán con un camión si ya hay más de 100 millones de musulmanes en Europa?

En Occidente observamos desolados que los ataques que últimamente ponen en entredicho nuestra vulnerabilidad evidencian que  nuestros convencionales sistemas de defensa resultan ineficaces. Viene a ser de nuevo lo contado por Herbert G. Wells hace 40 años en su novela “La guerra de los mundos”, al hablar del “rayo calórico” o el “humo negro”. Es palmario que emplear cientos de millones de dólares en drones, gepeeses, bombas guiadas por láser y demás ingenios guerrero-comerciales no es capaz de impedir que un pavo se suba a un camión y arrolle a personas, por no indicar aquí otras 17 formas de provocar auténticas carnicerías con mínimo coste en una población confiada. Carlos Mariguella ya dejó claro en su “Minimanual del guerrillero urbano” las razones por las que un hombre adecuadamente empujado ha de ganar al que obra por un salario (habitualmente miserable).

¡Mira que si estos yihadistas resultan ser simples m.i.c.e. …!

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El dilema del progreso

Nos sentimos fascinados por los progresos tecnológicos. El yo también quiero lo que tiene ese (sea ropa, calzado, coche, telefonillo, TV,  macana digital de moda, etc.) y la educación para ser inducido sistemáticamente, empuja buena parte de nuestro gasto.

Al tiempo, ese mismo progreso tecnológico está sacando del mercado de trabajo a cada vez mayor número de trabajadores (en gasolineras, oficinas bancarias, zapaterías, librerías, los centros de atención a clientes conocidos también como call-center, cajas de pago en establecimientos, pequeños comercios, empleados de seguridad, correo postal, etc.) y en breve veremos desparecer camareros, conductores de vehículos terrestres públicos y de alquiler, traductores y un etcétera que cada vez se hará más largo.

Es decir, la tendencia es que el número de desempleados por causa directa del progreso aumenta exponencialmente,  lo que conlleva que nos preguntemos ¿de qué van a vivir?.

En el caso concreto de España hemos de sumar más de dos millones de personas en edad laboral que carecen de formación; algo más de setecientos mil de los llamados ni-ni (personas que estando en edad laboral ni estudian ni trabajan) y a ellas hay que sumar las que cada año se incorporan al mundo ni-ni debido entre otras causas al abandono escolar temprano, del que somos país líder en Europa.

No solamente se trata de un dilema progreso tecnológico si o progreso tecnológico no, sino de prever de qué van a vivir esas personas, es decir, es un dilema político. La izquierda política propone un merchandising basado en la subvención pública de quien ni estudia ni trabaja, mientras que la derecha dice estar en contra; pero esas posturas son sólo para el escaparate simplón: la izquierda ha de aparecer como defensora del pobre, y la derecha protectora de los derechos del rico, pero en la trastienda unos y otros coinciden en que ambos necesitan el progreso.

De hecho, el llamado padrino de la inteligencia artificial, Geoffrey Hinton, cuando ha sido preguntado sobre este aspecto, afirma que él se inclina por lo que denomina renta básica universal, que considera necesaria para que el progreso pueda avanzar, es decir, para la generación de riqueza.

Y en España, con un sistema de pensiones basado en cotizaciones previas ¿que pensión puede esperar quien no ha cotizado?. ¿Serán discriminados los actuales cotizantes frente a quienes recibirán una pensión sin haber cotizado?

No deberíamos olvidar otros métodos de generar paro que están a la vuelta de la esquina: puede ser una “crisis económica” repentina surgida de no se sabe dónde…, o un  hijo de puta -etiquetado como lobo solitario o borrego acompañado- que armado con un Kalashnikov en una playa sea capaz de arruinar un país entero que basa su principal economía en el turismo…, o un desalmado y misterioso hacker, o…

Los cambios ya están aquí. Nosotros y quienes elegimos para que nos representen deberíamos mirar algo más lejos de los cuatro años que nuestra miseria intelectual nos permite vislumbrar..

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Historias energéticas

Alerta por lluvia, por sequía, por frío, por calor, por viento, por oleaje, por nieve…. en un país donde se nos cuenta que los precios de la energía dependen de la naturaleza: si no llueve ni hace viento la energía eléctrica, y por ende la energía alternativa para generarla (el gas) sube de precio. No. Cuando hay inundaciones y los vientos vuelan edificios e instalaciones no baja el precio, no.

Tenemos un ministro de Energía que -según cuentan- hace años que lleva demostrando un alto nivel de inteligencia, y quizá debido a ello es por lo que trata ar-0003de hacernos llegar a los paganos algunos de los detalles por los que nos cosen a sablazos energéticos, de forma que no pensemos tampoco demasiado. Nos habla de “situación internacional”, de “buques metaneros”, el “mercado”, la “volatilidad”… y de que la clave es el gas.

Hace 40 años unos intereses extranjeros consiguieron instalar en España la idea colectiva de la inconveniencia de disponer de energía nuclear. Una vez desmantelada la opción nuclear, y habida cuenta del equilibrio inestable de  la meteorología, garantizar la continuidad en el suministro de la energía eléctrica en España depende -como no- del gas. Y disponer de gas de forma continuada depende, entre otras, de las inestables circunstancias geopolíticas en su origen.

Se calcula que hacia 2019 un 10% del gas que consumiremos procederá -en buques metaneros- de Rusia, de modo que el resto seguirá procediendo de nuestros proveedores actuales, Argelia con el gaseoducto de Medgaz, y esos buques metaneros de los que nos habla el ministro Nadal que no nos ha dicho de donde proceden.

Y bien está diversificar porque -por ejemplo- el pasado año tuvimos interrumpido el suministro con Medgaz por algo más de tres días, y “los mercados” consiguen cosas tan asombrosas como que con un gobierno PSOE en España, el 100% de las acciones de CEPSA pasara a manos del IPIC, ese fondo de inversión de la familia real de Abu Dabi que también patrocina al Real Madrid, o que con un gobierno del PP y el apoyo de la Junta de Andalucía, a través de la empresa cordobesa Magtel se esté a la caza de la inversión de 150.000 millones de dólares por parte nada menos que de la República Islámica de Irán, específicamente para destinarlos al ámbito de la energía.

Como dice el ministro Nadal “… a río revuelto…”

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QUIEN, DONDE Y CUANDO

Hace más de tres mil años, en el oasis de Bahariya, perdido en medio de la nada, equidistante entre Memphis y Tebas pero muy al oeste del Rio sagrado, alejado de todo, alejado del poder, de las intrigas y de la corte del faraón, pasaba plácidamente sus días de vejez, ya había cumplido los cincuenta años, Neteruines, antiguo embajador plenipotenciario de Ramsés II.

Sin ser su vivienda suntuosa, era con diferencia la más lujosa no ya del oasis sino de los oasis circundantes. Su familia, reciente pero muy numerosa, la formaban su mujer, dos favoritas y cinco concubinas que le habían dado doce hijos, de los cuales habían sobrevivido a la llamada de las sombras nueve, seis varones y tres doncellas.

Ellos son mi riqueza y ellas mi felicidad, solía repetir Neteruines a sus invitados en las numerosas fiestas que daba, generosamente regadas de vino dulce de dátil, a lo que estaba obligado como muestra de generosidad por ser el hombre más rico de la comarca y el más importante ya que había cabalgado a la diestra de Ramsés II, el magnífico.

Allí le había enviado el Faraón a petición propia, lejos de la lucha de validos, en una zona apacible alejada de fronteras conflictivas y con escasos bandidos que controlar, pues no era una zona rica.

Neteruines vivía su destierro voluntario con felicidad no disimulada, gustaba contar sus aventuras junto al faraón, aunque su favorita no solía repetirla a menudo. Cuando la recordaba se le secaba la garganta y escalofríos de terror le recorrían la espalda. El disimulaba porque no podía permitirse que sus vecinos reconocieran el miedo en su rostro.

Había sido el representante del faraón en las negociaciones del tratado de paz firmado con los hititas quince años antes y había realizado su misión con éxito y en condiciones muy favorables para Egipto. Antes de ser reconocido como embajador plenipotenciario y hombre de paz, había sufrido la muerte por tortura de parte de su numeroso sequito y él mismo había estado a un paso de la tortura y la muerte, pero su mirada sincera y firme había terminado por convencer al rey de los hititas de sus buenas intenciones. Pero le quedó herida.

A su regreso a Tebas, fue colmado de honores, homenajeado en festines interminables y regalado con las más bellas vírgenes que él hubiera visto jamás.

El faraón le proclamó su hermano y prometió concederle todo lo que pidiera.

A toda la corte extrañó que solicitara al faraón el destierro de Bahariya y más aún que éste se lo concediera tras una audiencia en privado, cosa nada habitual, de la que el propio Ramsés salió con cara desencajada.

Una única sombra nublaba la presencia de ánimo de Neteruines. La región que gobernaba estaba habitada por agricultores, pastores y unos cuantos artesanos. Todos los suministros que representaban un “lujo” debían importarse de Tebas o Luxor, con las caravanas que periódicamente recorrían la región.

Precisaba construirse una morada digna, una tumba penitencial que le permitiera cruzar el río de la muerte con su carga de dolor y remordimiento de forma que agradara a Horus.

Su conciencia le recordaba continuamente los dramáticos días de su embajada con los hititas y como tuvo que tolerar y aceptar el sufrimiento y muerte de amigos del alma.

En sus comunicados a la corte, siempre solicitaba el favor del faraón para que le destacara algún constructor, artista, que le permitiera realizarla, pero nunca recibía respuestas precisas.

“Las representaciones del faraón requieren de todos los constructores de los que disponemos” solía ser la respuesta del Edecán.

Cierto día, cuando su esperanza estaba perdida, se presentó un pequeño grupo de hombres desarrapados que le ofrecieron sus servicios para construir su tumba.

Desolado, contrató a ese grupo de harapientos como último recurso ante la decadencia de su salud. Su entusiasmo decayó y no visitaba las obras de construcción de su tumba ya que pensaba que no sería digna para cruzar a la otra orilla, siendo su única opción.

Los trabajos continuaron por dos años sin haberse dignado a visitarlos, cuando llegó al oasis la noticia de la próxima llegada de una caravana impresionante. Organizó modestamente un recibimiento acorde a su posición y esperó pacientemente a su llegada.

Su sorpresa fue mayúscula cuando entró en su tienda, humildemente ataviado, descalzo y en posición de sumisión el propio Ramsés. Postrado a sus pies, le abrazó y le dijo

-“Hermano”

-He venido a reconocerte la deuda de gratitud y a santificar la tumba que te han construido los mejores artistas, grabadores, arquitectos y constructores que hay en Luxor. Te los envié de forma subrepticia y disfrazados de modestos albañiles, porque sabía que no aceptarías todo el honor y la gloria que quiero concederte.

Presidía la entrada de la tumba Ator, protectora de los muertos en una escultura de ocho metros de altura presidiendo el catafalco con la escultura de Neteruines en su seno, protegido hasta la eternidad. Los bajo relieves contaban todas sus glorias y las policromías decoraban todo el recinto. Era la tumba de un rey.

Neteruines se postró ante su señor y lloró silenciosamente toda su emoción.

-A dos días de camino llega la caravana con todas las riquezas que colmarán tu tumba-dijo el Faraón- Pero ahora levanta, quiero darte el regalo más preciado de los que te acompañarán a la eternidad, el abrazo de Ramsés, mi abrazo de hermano.

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Bonos antiregañamiento

unoHace 21 años que escribí esto, y hoy he reabierto aquél sobre con mis 11 bonos intactos (uno gastado). Luego el regalo de Reyes se repitió tres veces más.. Y -además- SS.MM. los Reyes Magos de Oriente me han regalado cuatro más este año. Un lujo.

Son los regañamientos los respiraderos de las cloacas del ánimo a donde arrojamos aquellos desperdicios que por inoportunos y contrarios al amor no usamos en un momento dado. Son los muñecos que guardamos en un baúl, amortajados con nuestras propias iras contenidas, y que cuando nuestro ánimo esta decaído, cuando los vientos que nos empujan en el mar del amor no son tales sino brisas variables, arrojamos contra nuestro oponente en ésto de la pareja. No son buenos y no son malos. Simplemente están ahí, y a veces… se usan.

Sucede en ocasiones que al partner en ésto del amor, le cae de buenas a primeras -en su opinión- uno de éstos regañamientos encima, y su ánimo se perturba. Dependiendo del estado físico y emocional del regañado, puede que arroje otro desperdicio en respuesta, o que opte por una confrontación verbal, o por el silencio del cordero. Siempre resulta muy difícil evaluar los resultados del primer asalto, pero ambos contendientes son conscientes de estar tocados. Surge aquí la duda de ¿“quién atacó primero”?, porque no siempre el primer ataque verbal o gesticulante es en realidad el primer ataque, sino que puede ser la respuesta a un ataque anterior, producido consciente o inconscientemente por el socio contrario. Un verdadero lio ésto de las disputas de la pareja. La fase de solución de la gastadocontienda, es tal vez la más peliaguda, debido sobre todo a la cantidad, calidad, frecuencia y contundencia de los ataques anotados respecto del contrario por cada uno de los contendientes, generados por mil y trescientas ¿razones?. Si, me he quedado parado al escribir razones, porque nada tan lejos de la razón como el agravio a quien se ama, seria mas bien una sin-razón, si, ciertamente.

Es el caso que resulta sumamente peligroso jugarse algo tan vital como el amor por no saber contener al jodido primate que llevamos dentro. Es importante que la confrontación termine con claridad y brillantez, sin oscuridades, que no queden rescoldos del incendio de nuestra ira, ni restos del naufragio de nuestro amor, que se esmeren bien ambas partes en limpiar hasta el fondo la patena donde vive su amor, y que una vez logrado, se renueven doslos depósitos de lo mejor de cada uno, juntos, para hacer más sólido ése tesoro que, entre nuestras manos juntas, nos acompaña en cada paso que damos hacia el final de nuestros dias. Pero ocurre sin embargo, que no somos tan perfectos como nos gustaria ser, y nuestros defectos, su cantidad, calidad, frecuencia y contundencia, pueden hacer mucho daño precisamente a la persona que amamos, por lo que a veces, el perdón del ofendido/a no es pleno a pesar de su voluntad, y quedan rescoldos fáciles de avivar en una próxima ocasión. Para los que poseemos un elevado porcentaje de primate, las perspectivas no son nada halagüenas, y es por eso, que siendo en mi inmadurez no más que un niño (malo) pero capaz de amar con toda la sinceridad y nobleza de un niño, afortunadamente, es por lo que a finales del pasado año, acosado por el primate y temeroso de hacer daño al motor de mi vida, tuve la feliz ocurrencia: Si mi primate escapa al control y zahiere, si cuando quiero reparar, la herida sangra abundantemente, si angustia el paso de los segundos en contra de la pareja, si urge volver el reloj atrás, ¿por qué no detener el reloj de los segundos amargos y trasladarnos juntos al mundo de la ilusión, y allí, sin los ropajes humanos, deshacer lo herido, y regresar al momento antes del erro?’. Seria factible si dispusiéramos de la ayuda de los Reyes de la ilusión, ¡Si!, ¡ya está! ¡SS.MM. los Reyes Magos de Oriente!. Sólo hacia falta ponerse en contacto con ellos, ya sabéis, La Carta. Así que sin más divagaciones y con la ilusión nunca desfallecida de mi niñez, me apresuré a escribir mi petición: 12 Bonos Antiregañamiento. Luego, limpié mis zapatos y dejé La Carta en la mágica noche.img_20170107_0002

A la mañana siguiente, los Bonos habían llegado. Eran preciosos, con unos colores vivos que avivan la ilusión, como todos los regalos de Ellos. Estaban alli. 12 Bonos Antiregañamiento valederos por 1996. Estos Bonos, por su condición de mágicos, han de obrar un auténtico prodigio: han de lograr que habiendo causado un gran dolor a la persona que más quiero, de repente lo olvide y no me lo tenga en cuenta, que lo olvide plenamente. Sin embargo, a los Bonos les falta un pequeño detalle, y es que. para que sean realmente efectivos, su uso no sea necesario. Llegar al final del año, del siglo y de la vida, y tener los Bonos Antiregañamiento guardaditos en un cajón, será un certificado de que he sabido amar y ademas, lo más importante, que lo habré demostrado.

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EL CEBO

La barca está estática sobre las aguas del lago. Diríase que solo se mueve al ritmo de mi respiración.

-No pican.

-Ya picarán.

-Lo dudo mucho, no hay cebo.

-El cebo no existe. Tienen que picar porque quieran picar. El lago está lleno de peces, no hay que buscarlos, tienen que venir a ti.

-No sé, eres muy optimista.

-Tal vez pero si ellos no vienen solos es que no me los merezco.

La ventaja de hablar conmigo mismo es que el peso de la barca es la mitad. Toca recoger, que la tarde está decayendo. Ups, este va a la cazuela, nunca es tarde si la dicha es buena.

Amarro la barca, recojo los bártulos y recorro el pantalán flotante hasta la garita del vigilante del embarcadero. Hoy está Victoria. Me despido con un gesto de la mano de la que cuelga la presa arrebatada al lago.

-Un día me tendrás que invitar a peces, se despide ella, tan mona.

-Sí. Un día de estos.

Camino el sendero hasta mi casa mientras atardece.

En casa huele a leña y la chimenea apagada pero preparada, me invita a que la encienda. En la mesa el led del móvil parpadea avisándome de que tengo mensajes. Treinta y cinco mensajes de cinco chats. Los abro.

-Que donde te metes.

-Que nunca contestas.

-Que tiene usted hora en el especialista.

-Dos videos del cachondo de Juan sobre el pato Donald Trump.

-Que a ver cuándo me invitas a una buena cena, te recompensaré toda la noche como a ti te gusta …

Pero ninguno es de ella. Se conoce que ella es la única que no pica si no pongo un buen cebo, pero la gracia es que piquen sin cebo. Todas las parejas que conozco y pescaron con cebo están envenenadas, ellas de desencanto y ellos de aburrimiento, viviendo de espaldas como dos desconocidos.

-Pues este barbo será una buena cena y mañana tendré sopa de pescado. Mañana, mañana tengo que inventarme un nuevo día. Será un buen día, como todos los días y tal vez mañana me envíe un mensaje por el chat.

-Eres muy optimista, sin cebo no pican.

-Vete a hacer puñetas listillo, que te dejo sin cena, ¿vale?

 

 

16/11/2016

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EL PAYASO (CUENTO)

Aquel día, sin embardo, fue una multitud la que se congregó alrededor del payaso.

La historia había comenzado el 20 de diciembre de 2015. Los resultados de las elecciones generales habían sido tan complicados que no se presentó la oportunidad de formar gobierno. Empezaron consultas, pactos, proposiciones dimes y diretes con tan poca fortuna que al final resultó que hubo que convocar nuevas elecciones.

Jacinto, era un payaso en paro, que justo ese 20 de diciembre había iniciado un contrato de actuación en la sala Balancín, una sala de espectáculos de mala muerte situada en el barrio de Usera.

Él estaba exultante y feliz claro, a pesar de la tarima crujiente, las cortinas raídas las luces multicolores pálidas, el aforo reducido y casposo que se movía de un lado a otro de la sala sin prestarle el menor caso, pues en realidad venían a ver el espectáculo fuerte, a Maruja la cachonda, espectáculo erótico festivo animalista con anaconda drogada incluida, que tenía momentos en los que parecía que el reptil iba a devorar a la sabrosa Maruja. No voy a especificar por donde la iba a devorar, porque no viene a cuento en esta historia.

Jacinto no era tonto, entre otros motivos porque el hambre que pasaba le agudizaba la sesera, ya que la poca comida que entraba en casa, pagada con el sueldo de su esposa, empleada de limpieza en un ambulatorio de la Seguridad Social era sistemáticamente devorada por los tres churumbeles hambrientos que había procreado con Susana su mujer y que lo único que habían heredado de él era el hambre, porque payasos, eran payasos pero de los otros.

Jacinto, optimista hasta el A.D.N. vio una oportunidad y a partir de su cuarta actuación introdujo en su repertorio la situación política que se vivía en ese momento. Invento chascarrillos, realizó comparaciones ingeniosas, hizo críticas despiadadas y planteo imaginativas, pero absurdas soluciones. Propuso pactos imposibles, venganzas fratricidas, deserciones bochornosas, traiciones propias de Bruto, todo con picardía, buen humor y mucha imaginación.

Fortuna, que es dama caprichosa, hizo que una noche un comentarista político, que ni era comentarista ni era político, había escrito una novela con cierto éxito de tema marinero y ahora vivía apoltronado en una columna de un periódico de tirada nacional, fuera a echar una cana al aire con Teresa, la gogó de la sala vecina a Balancín. Le escuchó, le hizo gracia y al día siguiente cuando se le pasó la resaca de alcohol adulterado, resolvió su columna hablando de la actuación de Jacinto.

La columna fue contestada y él se referenció en Jacinto faltaría más. El solo era trasmisor de la opinión popular. Se inició una polémica, que trascendió a ámbitos nacionales e inmediatamente se reflejó en el aforo de la sala que increíblemente empezó a crecer de forma nada habitual. La anaconda pasó a telonera y dicen las crónicas que terminó muriendo de hambre porque Maruja se volvió estrecha y ya no le daba de comer.

Como la situación política se prolongaba en el tiempo, aquello fue creciendo de forma desmesurada y su éxito empezó a darle unos réditos, que se notó sobre todo en que los payasos de sus hijos ascendieron a la categoría de obesos y sus padres les procuraron tratamiento psicológico.

Conforme evolucionaba la situación, evolucionaban sus propuestas de una forma cada vez más disparatada. La gente se desternillaba con las componendas anti natura que planteaba Jacinto a la audiencia, la cual lo agradecía con grandes carcajadas y pidiendo más copas.

La sala también lo notó claro, aquello fue un proceso de expansión espacio tiempo que ni Einstein habría sabido predecir. Su local, su nombre, sus ideas resonaban en todo el país como una catarsis colectiva, que desmitificaba la crisis que sufría el país con las conjugaciones en prosa que se generaban a golpe de Balancín.

Pero un día, como es inevitable con las cosas que son inevitables, se solucionó la crisis.

Algunos dijeron que la realidad había superado a la ficción de la imaginación de Jacinto, pero la mayoría lo criticaron, lo denostaron, lo injuriaron y le despreciaron. Que duro es el éxito mostrando la realidad a los paisanos.

Olvido fue más rápido que Fortuna y Jacinto no pudo pagar a los Psicólogos que le proponían un nuevo tratamiento para la extrema delgadez de sus hijos. Susana volvió al ambulatorio, Jacinto al paro y sus hijos a protestar.

Pero Jacinto seguía siendo optimista idealista y listo. Ni corto ni perezoso, se afilió a un partido político, puso todo su ingenio al servicio del sistema y pellizco aquí, servicio allá, a los dos años colocaba a sus hijos en una clínica de tratamiento, a su mujer le dio el capricho de toda su vida de viajar por el mundo y el, con el columnista novelista de temas marineros se dedicó a pasear en yate a las gogos de las numerosas salas de fiesta de Madrid.

Cierto día, transcurrido el tiempo, le citó el juez de instrucción por una factura del partido en la que no quedaba bien reflejado el iva, pero que según su primera comparecencia en público “era una anécdota intrascendente, fruto de la envidia y de las ganas de enturbiar su dilatada y prístina vida pública”.

Aquel día, sin embardo, fue una multitud la que se congregó alrededor del payaso.

 

 

 

 

14 de octubre de 2016

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Presidentes al borde de un ataque de nervios

Cuando el actual Presidente de Francia, el señor Hollande, tenía 15 años no pensó que el  manual básico que un modesto guerrillero publicó entonces podría haberle servido de lección. Ahora, angustiado por los asesinatos masivos en su país y con sus policías y militares al borde del agotamiento, llama a los reservistas a una guerra que parece no comprender. Y no es el único. A juzgar por las reacciones en Occidente, parece que no es lo mismo las matanzas en montañas remotas y desiertos lejanos que en casa de uno, ¿verdad?. Ahora se sienten al borde del ataque de pánico.

En 1969 cuando Carlos Marighella publicó su Minimanual del guerrillero urbanomarighella (puede consultar la traducción usada por nuestro Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional a partir de 1972 descargando en formato pdf aquí), ya dejó bien claro a quien corresponde la victoria entre quien combate persiguiendo un salario y quien lo hace persiguiendo un ideal. Y no me negarán lo fácil que resulta meter un ideal, por más absurdo que sea,  en la cabeza de un tarado. Si lo hubiesen leído los políticos occidentales actuales o alguno de sus miles de asesores, sabrían lo que beneficia al autor del terror las tonterías que puede llegar a decir o hacer un Presidente histérico, o el beneficio que puede producir al atacante la adecuada explotación de “la libertad de expresión”.

Hollande y sus contemporáneos colegas parecen no comprender que policías y militares como fuerzas represivas, y los servicios de inteligencia e información como fuerzas preventivas, pertenecen a un escenario distinto de aquél en que se están desarrollando los hechos. Ellos y la población han tenido la desgracia de comprobar de forma repetida  lo inútil que es poner números a las “alertas” y que la coreografía folclórica con uniformes peliculeros de policías y militares sólo sirve para rellenar telediarios e impresionar a los niños. El escenario ha cambiado y la antigua metodología ya no sirve. La incapacidad para comprender los cambios les lleva a tratar de etiquetar todo para que les suene familiar o conocido: “lobo solitario”, “yihadista”, “radicalizado”, “internet” y un largo rosario de palabras que ni siquiera comprenden, pero los hechos demuestran  que el problema que tienen tenemos no se soluciona poniendo etiquetas.

Si uno tiene un jardín con lindas flores y plantas aromáticas y lo cuidan unas amables viejecitas casi sordas y medio cegatas y de repente decide que además de las flores y plantas vivan allí cocodrilos y serpientes pitón, no debería llamarle la atención que de vez en cuando alguna de las viejecitas pueda desaparecer.

Alguien debería advertir al jardinero, en sus idílicas ensoñaciones, que el abono y los fertilizantes que venía utilizando con aquellas flores y plantas resultan inoperantes… para evitar que el jardín acabe desapareciendo.

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Putos viejos

No puede decirse que España sea un país que cuida a sus mayores. No al menos si tratamos de compararnos con la mayoría de países asiáticos o andinos, por ejemplo. Hasta hace pocos años los almacenábamos en lugares con nombres rebuscados y apariencia más o menos tuneada, porque estábamos demasiado ocupados en ganar mucho dinero para pagar la segunda casa y el tercer coche; con la llegada de la crisis la cosa ha variado en función de que los hijos tengan trabajo o carezcan de él y en éste último caso, de lo interesante que sea la pensión que cobren los abuelitos.

Las últimas votaciones generales han servido de acicate para que aflorase en los vomitorios sociales lo más granado y selecto de los sentimientos que los ancianos despiertan en nuestra moderna y próspera sociedad, en la que -como sabemos- todos se desviven por la igualdad, el respeto y la democracia.

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Mensajes recopilados en buscadores de la red, unos días después de conocerse el recuento de los votos

Podría pensarse que lo expuesto es tan sólo una moda entre jóvenes demenciados, pero nada más falso. Esas gentes a las que cada cuatro años invitamos a que vivan en palacios usando carrozas y lacayos, y luego mantenemos económicamente holgados (conocidos en algunos sitios como políticos) resulta que también están demostrando una preocupación muy similar por los ancianos. Sin sonrojo alguno, como el buen hijo pródigo, se dedican a comerles sus ahorros. Y cabría pensar respecto de esta plaga social: ¿son sólo unos estúpidos o auténticos malvados?.  Lo digo porque Gobierno tras Gobierno, y con independencia de la etiqueta ideológica que ondeen, se obstinan en renunciar sistemáticamente a ingresar una cantidad que se ha  estimado en unos seis mil millones de euros anuales.

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Los políticos saquean las pensiones y tampoco consienten que la prostitución cotize por sus millonarias ganancias

La cifra, discutida e imposible de precisar, procede de varios estudios realizados sobre el dinero que mueve el mundo de la prostitución -en su conjunto- en España. Con independencia de las cantidades, lo cierto y real es que ninguno de los Gobiernos que acceden a la presidencia de España consiente en que quienes negocian con la prostitución tributen ni un sólo céntimo a la Administración. Se niegan sistemáticamente; y para ello aducen cosas como el “escarnio” o la “vergüenza” del personal putero mientras ignoran sin sonrojarse sus derechos sociales más elementales. El fariseísmo les lleva a reconocer en el Código Penal la existencia del negocio de la prostitución, a la par que se afanan en amparar a prostituta(o)s y proxenetas para que sus ingresos lo sean libres de tributos.

Nos deja perplejos pensar  si el beneficio que obtienen los gobernantes por ello, compensa el perjuicio que causan.

Ese desprecio institucionalizado hacia los ancianos, posiblemente, debería causar a sus promotores algún beneficio, porque la estupidez, en palabras de Carlo Cipolla es “una de las más poderosas y oscuras fuerzas que impiden el crecimiento del bienestar y de la felicidad humana”, y ellos seguro que se niegan a considerarse estúpidos.

Les dejo el esquema de la Teoría de la Estupidez Humana de Carlo Cipolla entre el beneficio obtenido y perjuicio ocasionado, para que ustedes mismos puedan deducir dónde encuadran a quienes demuestran sin ambages su desprecio por los ancianos… que un día serán.

Esquema sobre la estupidez humana

Esquema sobre la estupidez humana

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VIEJOS

Melina

Hasta la palabra es dura, áspera, con esa letra jota tan nuestra, tiene un sonido que al salir de la garganta le confiere una dureza casi despectiva según el concepto del que se hable.

Es una palabra que siempre tiene un matiz ligeramente excluyente, de algo inservible o en desuso, de algo excluido de la vida, de algo casi muerto. Se la intenta disfrazar con otros nombres que, en el caso de objetos, le dan un carácter de valor añadido, así se dice: “es un mueble muy antiguo”, “este monumento tiene tantos siglos de antigüedad”, “este libro es un incunable”, entonces todo el mundo sabe que se habla de algo valioso, digno de ser protegido, pero en los mismos casos si decimos que un mueble, edificio o cualquier objeto de uso cotidiano es viejo o está viejo, enseguida piensas en algo que hay que desechar por inservible o deteriorado. Es curioso como cambia el sentido variando la palabra.

Si simplemente nos referimos con ella al ser humano, enseguida hay alguien que intenta suavizarla, así en lugar del “que viejo está” que sale como un dardo que da siempre en la diana, se dice “está muy mayor”.

También se la intenta dotar de cierta categoría, como cuando se dice de alguien “es un anciano venerable”, o, “tiene toda la sabiduría de la ancianidad”, pero solo son paños calientes para eludir hablar de una carrera imparable hacia la nada. ¿O pensamos que ese sabio o ese escritor maravilloso, no darían algo por tener menos conocimientos o ser menos famosos y tener la juventud que se escapa de sus manos sin poder hacer algo por evitarlo?.

La vejez más que sabiduría te da experiencias, malas o buenas y muchos conocimientos que, lógicamente, en el caso de la juventud es imposible que hayas adquirido y una ciertaancianos filosofía para ver la vida de un modo más tranquilo, quizá también porque el cuerpo empieza a mostrar su cara más amarga, empezamos a notar que tenemos brazos, piernas, columna y varios órganos dentro, que antes, es posible que muchos privilegiados no supiéramos que estaban, y comenzamos a tener necesidad de un lugar en el cuarto de baño “para medicinas”, lugar que según pasan los años se nos va haciendo pequeño en la medida que nuestro deterioro es mayor.

Hay algo que se agradece cuando se adquiere una cierta edad (veis yo también he evitado inconscientemente el decir ser más viejo), y es el poder ser más sincero con el entorno que te rodea, más sincero en el sentido que te importa menos que tu sinceridad sea algo menos educada, vamos en lenguaje coloquial que si alguien te parece imbécil lo demuestras más abiertamente, guardas menos las formas a las que la cortesía al uso te obliga, creo que es uno (¿o el único?) beneficio de la edad.

Ese convencimiento de caminar hacia un final no programado por nosotros, también nos hace intentar sacar a la vida el máximo provecho, intentar disfrutar con los cinco sentidos como si cada día fuese el último, queremos hacer cosas que antes eran sólo ilusiones, queremos no agobiarnos más de lo preciso, aunque no siempre lo consigamos, pero cada noche sabemos que ha terminado un día más ¿o menos? de nuestra vida.

Mi hermana Giulia me cuenta que en Italia el llegar a viejo tiene el aliciente de que no solo te jubilas de la vida laboral que, en según que tipo de personas, te puede llevar a la depresión o a la alegría de vivir plenamente tu tiempo, sino que te encuentras con una cantidad importante de dinero producto de tu tiempo trabajado que te permite realizar en una edad avanzada muchas ilusiones pospuestas durante tus años jóvenes, al contrario que en nuestro país que la jubilación generalmente conlleva un apretón del cinturón a no ser que hayas sido previsor y tengas un buen plan privado de jubilación que te permita seguir con el mismo nivel de vida que tenias hasta entonces.

No me gustaría dar la idea equivocada de que me aterra envejecer, porque no es del todo exacto, llevo bastante bien el cumplir años, y me gusta haberlos vivido del modo que lo he hecho, por eso apenas cambiaría gran cosa de poder retroceder en el tiempo, pero no puedo evitar esa ligera sensación de sentirme estafada, de que la vida es muy corta y no tiene sentido tanto esfuerzo para llegar a un final que no está en mis manos el poder soslayarlo, de que la vejez te llega muy pronto y cae como una losa sobre todos tus proyectos, aún así, me sigo sintiendo ilusionada por muchas cosas y la esperanza, —esa virtud que tanto me gusta—, de conseguir realizarlas me hace despertar contenta cada día.

La vida sigue con una fuerza que no podemos dominar y a nuestras vidas llegaron ilusiones nietossonrosadas y diminutas que llenaron en su momento de color nuestra casa. Fuimos abuelos, y también tíos abuelos y esas personitas, me hicieron desear vivir para ver su propia vida, para poder contarles historias de amor y de esperanza, para poder enseñarles un mundo de fantasía que le ayude a mirar al mundo real con otros ojos. Por eso reconozco que vale la pena envejecer para poder ver que otras vidas que son también tan tuyas hacen que la palabra “muerte” pierda su más negro sentido.

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