El asterisco

Vocero2

El anuncio de Ford, ofrece un Ka por 5,990€…  seguido de un asterisco. Hoy he preguntado por el contenido del asterisco.

 

Publicidad del Ka esta tarde, en la página de Ford.

Publicidad del Ka esta tarde, en la página de Ford.

No sólo me gustan los Ford, sino que me repatea ver la invasión de coches alemanes y franceses. Mi viejo Ford, a sus 32 años que cumplirá en un par de meses, empieza a tener algunos achaques y algunos repuestos escasean, así que me interesé por el precio del anuncio, y sobre todo me sentí fascinado por el asterisco que aparece detrás. Y esta mañana he acudido al concesionario del pueblo, para conocer qué se oculta tras el siempre preocupante asterisco.

 

 

 

 

Ignoro  la razón por la que cuando veo venir a kilómetros de distancia a un «asesor comercial» no puedo evitar sentir vergüenza ajena. Esa especie de falsa determinación, disfrazada con una especie de uniforme asessorstyle  gomina-chaquetilla ajustada-y zapato beige de punta levantada-corbata chillona-y tono colega, en la que suelen envolverse las personas vulnerables para practicar la vieja actividad del timo me produce infinita tristeza.  Por eso, cuando hoy he dado con «F» en las oficinas del concesionario, no he podido evitar ponerme un poco colorado.

No le he dicho que quisiera comprar un coche. Le he preguntado que si le daba 5.990€, me llevaba un Ford Ka con lo que estipula la letra pequeña del anuncio, listo para echarle gasolina, o que si había truco.  Ha puesto cara de sufrir por tener que hablar con un inadaptado al mundo del consumo, y me ha dicho que «salía por algo más». Como me ha dado idea que el chaval no estaba para muchos trotes, le he preguntado si podría hacer un pequeño esfuerzo y decirme cuánto dinero tenía que darle para llevarme el coche del anuncio. Ha comenzado a recitar una parte de  la letanía de «condiciones», ha puesto más cara de sufrimiento, ha recurrido a la calculadora que todo asesor tiene siempre a mano para asesorarse, me ha pedido datos personales, ha escrito cosas en su ordenata (estas gentes tiran mucho de ordenata, porque les deben haber dicho que impresiona), ha suspirado, le ha dado a un botón y una impresora me ha dado el resultado de sus operaciones, que el «asesor» se ha molestado en «asesorarme»: bla, bla, bla… la garantía de 5 años que es obligatoria… bla, bla, bla.

– ¡Oiga!, aquí dice que es «opcional».

– Si, ya, pero no. Es obligatorio.

– Y ¿si lo pago al contado? ¿cuánto ahorro de intereses?

– No puede comprar al contado. Nuestra financiera ha de ganar intereses de la venta.

Me hace unos pases de magia, me aplica 3.510€ de descuento… ¡y consigue que me salga 330€ y 50 céntimos más caro que lo que dice el anuncio!.   Pero no se ha terminado.

Más abajo indica «servicios adicionales» con un total de 293,44€, lo que consigue un 6.583,94 de precio «Total», lo que ya nos coloca en 593,94€ por encima de lo anunciado… sin haber puesto extra alguno. Le veo la cara de recochineo y le digo:

– Vale, pero ahora dígame lo que le he preguntado al principio: ¿cuánto dinero he de poner para llevarme el cochecito listo para echarle gasolina?

– Pues verá (echa mano de su calculadora-asesora) y da golpecitos en las teclas. El apartado de aquí abajo que dice financiación, pues si usted echa las cuentas…. 36 cuotas (que no pueden ser ni menos ni más) por 187,59€ cada cuota, más los gastos de apertura de 197,23€ , más los 783€ de entrada, pues suman…. (más golpecitos)… 7.712€.

Es decir, que hasta la criatura se puso nerviosa porque lo que él iba diciendo hace un total de 7.730,47€.

fordKa

¿Pero ha terminado la aventura?. Noooo

– ¿Y cuándo me entregan el vehículo?

– ¡Buh!, eso va para largo, hay por lo menos dos meses de plazo de entrega, y no queda ninguno en toda España.

O sea, que los brotes verdes consisten en que un banco se lleva unos intereses tuyos para adelantarle a Ford el dinero para que vaya haciendo el cochecito que van a venderte… bajo pedido.

Confío en que nadie dude ahora de nuestra tecnología puntera, nuestra competitividad, nuestro potencial industrial, nuestra capacidad económica… ¿me olvido de algo, cuentacuentos politiqueros?

 

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Un importante adiós

carlos

Estoy triste y siento la necesidad de decirlo, la fecha de hoy marca un aniversario difícil de olvidar para mi.

En la madrugada del día de la República del pasado año 2009, falleció Carlos H. Olmos. Puede que este nombre no tenga significado alguno para muchos de vosotros, sin embargo para mí ese nombre es parte de mi vida, Carlos fue mi primer esposo y me gustaría poder explicaros lo que era para mí pero no se muy bien como hacerlo, aunque si miro dentro de mi corazón, se que encontraré las palabras adecuadas.

Carlos fue mi amor adolescente, mi confidente, mi cómplice, compañero de mi vida en un tiempo y amigo siempre. Compartir la vida a su lado era un enriquecimiento diario. Me enseñó tanto. Aprendí de su mano a descubrir la belleza de todo, del color del otoño, del olor de la tierra mojada, la música de Mozart,  los poemas de José Hierro, tanto, tanto…. !Cómo puedo no sentirme eternamente agradecida!.

Era excesivo en todo, en demostrar su afecto o su enemistad, crítico despiadado de la sociedad que le rodeaba y crítico feroz de sí mismo. Odiaba su cuerpo, odiaba estar gordo, pero no se daba cuenta que era un auténtico seductor con la palabra. Nadie que le ha conocido ha quedado indiferente. Tenía mil defectos pero su personalidad arrolladora conseguía hacer que no se le tuvieran en cuenta.

El mundo de la radio y de la prensa le rindieron homenaje. Dentro de ese mundo no tenía defectos. Todos reconocieron que había desaparecido un gran periodista radiofónico como lo han sido pocos.

Como todo gran hombre era contradictorio, podía ser hiriente y tierno a la vez, cínico o sincero, afable y agrio. Su vida fue un claroscuro permanente. No era fácil estar a su lado.

Tenía luces y sombras, ambas siempre buscando su equilibrio y pocas veces encontrado.

La vida, o que sé yo, hizo que nuestros caminos tomaran rumbos distintos, pero los grandes amigos nunca se alejan del todo y eso nos pasó a nosotros, estábamos lejos en la distancia pero cerca en el corazón.

Ojala haya encontrado la paz que tanto deseaba.

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Golfocracia

Vocero2

Hace tan solo 3 días, escribí sobre el inaudito caso de depredación del que fui testigo, por parte de un empleado del ayuntamiento de Madrid carente de control sobre su miseria moral.

Ahora cae en mis manos un folleto sindicalista convocando a la peña para acabar con la austeridad, en el que pueden leerse «14 razones ccoo1para acabar con la austeridad» y ha sido leer esas 14 «razones» lo que me ha convencido de que la procacidad se ha instalado de manera definitiva en esto que llamamos sociedad. Reconozco que para manejar a un país líder en fracaso académico, alcoholismo y drogadición»tempranos» y que a los 18 tacos aún lo quieren mandar al pediatra y a los 45 le siguen llamando «joven», tampoco hace falta un doctorado en demagogia simplona, pero se podía intentar guardar un poquito las formas. Digo yo…

ccoo2Resulta que en un país con 6 millones de parados, 3,5 millones de «funcionarios», subvencionador de cultura (siempre que cultura=cine), una estructura industrial laminada, un tejido empresarial etéreo y en auto-extinción,  patronales y sindicatos investigados por la Justicia, sea precisamente uno de estos sindicatos, el que recomienda decir NO a la austeridad, igual que el gobierno que le mantiene. Y encima pretende dar 14 «razones«.

A ver: si por razón entendemos palabras con las que se acompaña el discurso, pues vale. Ahora, si se refiere al acto individual de discurrir el entendimiento, fracasa. Es una demagogia cómoda porque está apoyada por la tribu de la cosa monárquica, medio millón de gentes auto denominadas «políticos»  y los parásitos que suelen infestarlos a todos ellos, porque ninguno de ellos está dispuesto a bajarse de la carroza o abandonar su palacio, pero reconocer que estamos vampirizados democráticamente no excluye estar vampirizados.

Para comenzar, un sindicato que dice ser obrero y a la vez está subvencionado por el gobierno, aparte de ser un contrasentido, sonroja a los sindicalistas italianos, británicos o polacos. Para continuar, el ejemplo que dan de contención de gasto no lo emplearía ni una escuela de gangsters de Chicago. Para finalizar ¿de quién cree esta gente que sale la leche de la teta?. Piden (No. mejor dicen que pidamos nosotros) su clásico: «libre», «gratuito», «social», «público». ¿pero de dónde quieren que creamos que sale «lo gratis»?. Añaden, como de pasada el viejo eslogan de «que paguen los ricos», y confían en que nadie se pare a discurrir el entendimiento que todo eso de «gratuito», «público» etc. lo paga el mismo de siempre, y que el rico es rico, entre otras cosas, por que no paga.

Luego tiene algunos toques vintage progrecasposo: «…a favor de las empresas y en contra de las y los trabajadores.», «… se hace necesario que irrumpa el diálogo social…». ¿A qué llamará «diálogo social» un sindicato que trinca del gobierno?.

Sospecho que no es el gobierno el único que piensa que somos gilis…  ni el único al que no le falta razón

 

 

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Al final se la ha llevado

Vocero2

Poco después de la una del mediodía. Una calle del casco antiguo de Madrid.

Voy caminando por una acera estrecha, y a mi derecha hay un edificio que es un colegio público. A una verja veo sujetas dos bicicletas de niños pequeños (para unos 5 años como mucho). En la calzada, frente a las dos bicicletas está detenido un empleado municipal de la limpieza, en torno a los 50 tacos y aspecto indígena, con su uniforme y letreros habituales, con un carro de esos en los que llevan unos cubos, la escoba y recogedor. El hombre me mira, se acerca a las bicicletas y comienza a tirar del manillar de una de ellas. Paso junto a él y sigue tirando. Mas adelante me detengo y me vuelvo: está tirando de una de las empuñaduras del manillar. Me mira y compone una sonrisa esperando una reacción «tolerante». Me quedo quieto pero no ve tolerancia. Se recompone, coge la escoba y aparenta barrer. Como ve que no me muevo , mueve el carrito y desaparece tras la esquina. Le espero. Vuelve a asomarse. Nada. No se corta ni con el as de espadas. Ahora amago yo. Hago que me voy, doblo la esquina, espero y me asomo. ¿Qué hace el pavo?. Exacto: tirando de la empuñadura. La suelta y vuelve a aparentar que barre y finalmente parece marcharse.

Como la cosa no tiene arreglo, me voy. Media hora después paso de nuevo y compruebo la clase de paisano que ha contratado el IMG_20140401_140125ayuntamiento. Con uniforme municipal, en horas de trabajo, a la luz del día y no se ha cortado para robar algo de 70 ceńtimos a un niño de 5 años.  Deduzco que será «amigo de alguien».  El pobre desgraciado seguramente dirá que hace lo mismo que el gobierno: robar a los débiles. Y claro, ¿quién se atreve a llevarle la contraria?

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El 21% de nada

Vocero2

Quienes nos gobiernan planean de continuo como sacar más dinero de una población envejecida y en recesión demográfica, de una legión creciente de parados, y de un desgarro permanente del tejido empresarial. Lo que, a juzgar por lo visto en los últimos 36 años no planean, es  renunciar a ninguna de sus prebendas, ni bajarse de sus carrozas ni salir de sus palacios, sino tratar de aumentar sus privilegios.

Por eso precisamente llama la atención que legislatura tras legislatura, esos gobernantes renuncien con insistencia a una más que generosa tajada: la tajada de los impuestos correspondientes a una actividad económica del sector ¿servicios?, con un movimiento estimado (según fuentes) entre 5 y 10 millones de euros diarios; tajada a la que, por razones desconocidas, renuncia uno tras otro cada gobierno.

Esa cantidad de dinero es la que se estima mueve cada día en España la prostitución. Lo quizá explicable, aunque nunca explicado tarifariooficialmente, es porqué la Administración la exime del pago de impuestos. La idea de que se trata de proteger la identidad de los clientes choca frontalmente con la decisión de algunos ayuntamientos de multar precisamente a los clientes. ¡Toma castaña!. O sea, eximo de impuestos a los que ganan un pastizal, pero a sus clientes los multo si les compran servicios. Un munícipe demenciado puede ser temible. Sin duda existen métodos para recaudar de esa actividad económica sin exponer la «honestidad pública» de sus clientes.

Otro punto a discutir podría ser el tipo de gravamen a aplicar, porque seguro, seguro, que algún fan del servicio metido a legislador optaría por aplicar el superreducido alegando que se trata de bienes de primera necesidad.

El caso es que I.R.P.F. e  I.A.E. aparte, y pensando en un gravamen para el I.V.A. del 21% hablaríamos de una cantidad aproximada de entre UNO a DOS millones de euros diarios, que en la liquidación anual podría llegar al 53%.  ¿Alguien puede hacerse una idea de cuál podría ser la situación del país con esos ingresos?

Pero ya saben: en España los que triunfan son los delincuentes, los golfos y los sinvergüenzas; y los macarras están en esa línea. Nuestros gobiernos sólo son capaces de castigar a las víctimas, a los empresarios honrados, a los trabajadores o a los pensionistas; es decir, a los débiles. O sea, seguirán con el 21% de nada.

Tampoco se tiene en cuenta a muchas de las personas que se prostituyen pero lo hacen, o podrían hacerlo, sin sometimiento a las mafias, y que reclaman un amparo social para lo que hacen, que no es otra cosa que prestar un servicio, mucho más digno que algunos cargas públicas que todos tenemos en mente.

Lo curioso es lo que dice el diccionario de la R.A.E. del proxeneta. Porque si la definición incluye a las personas jurídicas, muchos de nuestros diarios lo son. Anuncios de trabajo ponen uno o ninguno, pero de prostitución, los que sean menester. Eso sí: bajo palabras aparentes (masajes, relax y gilimemeces similares, pero efectivas en términos legales).

Proxeneta. Persona que obtiene beneficios de la prostitución de otra persona.

 

 

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«EllasEllos» y San E-milio

Vocero2

Hace unos días tuve conciencia de estar cometiendo una de mis pifias habituales. Me pareció tan espantosa que la «colgué» en Facebook… a mayor escarnio y auto flagelación de mi torpeza. Decía así:

Hombres..
Hoy nos toca limpieza en casa.
Mi mujer y yo vamos a por un cristal grande, lo ladeamos, apoyamos y mientras yo sujeto el cristal ella, con su brazo derecho, justo con el hombro que tiene hecho polvo por una lesión del supraespinoso, se queja de los dolores, al intentar limpiarlo.
Sin inmutarme y sin pestañear, con la mayor de las naturalidades le he dicho: «Pues mujer, usa el otro brazo, que verás como lo haces bien».
Ella no me ha respondido, pero «algo» en mi neurona única me ha alertado de que había más opciones, así que le he quitado el trapo y lo he frotado, mientras le reconocía, muerto de vergüenza mi bajeza humana.
Como es «ella», sólo han habido risas, y le he dicho que ahora mismo lo contaba aquí para la peña.
Hoy no es el «día de vosotras», pero como si lo «furiese». Aprovecho para pedir públicamente perdón a todas vosotras por ser así de torpe y agradecer a la que me aguanta y las demás, el ser como sois.
Besote

y… se me ocurrió enviarla por e-milio a la familia, (principalmente dirigido a las féminas para aumentar mi vergüenza). Eso produjo la siguiente respuesta de Julia:

Hombres- 2
Regreso   a casa después de una sesión de fisioterapia en la que tratan de ayudarme a superar el problema de una hernia del disco que desde finales de Noviembre me hace llorar de dolor al andar, aunque dé pocos pasos y encorvada como una bruja.
Vuelvo contenta porque parece que me voy enderezando y dando algún pasito sin dolor.  Animada  por los progresos, podo las plantas del balcón (sentada en una silla), riego, pongo varias lavadoras, y plancho todas las camisas que se habían ido acumulando. Paso una noche de infierno y  los dos días sucesivos sin dar un paso por el terrible dolor.
En la siguiente sesión de fisio se lo cuento a la terapista que me regaña por no saber cual es mi límite de esfuerzo y sobre todo por planchar. Parece ser que cada diez minutos de plancha tendría que descansar unos 20…..
Se lo cuento al compañero de mi vida que lleva teniendo «cuidado» de mi unos 4 meses. Me regaña también sobre todo por haber planchado y me dice angelicalmente y convencido: » y lo peor es que lo haces sin que nadie te lo pida»
La respuesta que se me ocurre inmediatamente es » nadie me lo pide pero nadie lo hace» porque desde Noviembre que estoy mal  ¿como aparece la ropa planchada en el armario?
Considerando que vivo en la patria de Alberto Sordi, sé que la frase que me ha dicho, es índice de cariño y de bondad de «hombre» que nunca pretendería de mi algo que no puedo hacer.
Añado que  ha precisado que tiene tantas camisas que puedo estar un mes sin planchar y al límite «PLANCHA ÈL». La primera y única vez que lo hizo, después de haber yo pasado por el quirófano,hasta le hice una foto. ¡Ah! Planchó de maravilla!!!
Lo dicho: Hombres

y claro, también entró en liza la respuesta de Carmelo:

Pues mira, es una pregunta que no me había hecho nunca: ¿cómo aparece la ropa planchada en el armario?.
Los arcanos de la vida son inescrutables.

En cuanto a lo que ha puesto Carlitos, por lo menos su neurona le alertó de que había más opciones para la limpieza del cristal. Mi neurona todavía no me ha hecho darme cuenta de cual sería la otra opción.

para que pudiera purgar más a gusto mis culpas, llegó rauda la respuesta de la hija de Julia:

Tercera y última opción: señora de la limpieza que planche.
Pros: beneficia a las relaciones conyugales; no afecta al supraespinoso, hernias discales y otros achaques con o sin edad avanzada; realiza la magia de hacer aparecer la ropa en el armario.
Contras: hay que darle 8 euros la hora; la magia tiene a menudo desperfectos (el armario no era el indicado, y nunca lo hace como tu lo harías).
Conclusión:
cuando la jornada media consiste en:

  • levantarse a las 6,
  • luchar dos horas seguidas con dos enanos que: no me quiero levantar/no me gusta el desayuno/quiero los zapatos rojos no los verdes/quiero que me recoja yaya y no yayo etc etc etc
  • Llegas a la oficina/cárcel y trabajas 11 horas sin respirar, menos medía consumiendo un rancho espantoso que no mata pero engorda en los subterráneos de la cárcel;
  • te tiras una hora metida en el tráfico y otra media para aparcar;
  • todavía hay que darle la cena a los enanos, acostarles,fregar los platos, ducharse y mandarle email al arquitecto…
  • ni sabes que es primavera si no te lo recuerdan tus tíos, ni te planteas opciones, abres el armario y rezas que la magia haya funcionado. Al 80% si.

Solo a veces la magia funciona al revés. y sucede que alguna noche abres el armario y el pijama verde del niño no está, y el azul tampoco y tampoco en el tendedero ni en el cesto para lavar ni el de la plancha. El nene con infalible intuición se huele que algo no funciona y empieza a chillar a un volumen de decibelioss que la comunidad no puede soportar. La hermana ya en la cama se queja chillando porque no la deja dormir.
Repasas mentalmente si te quedan opciones pero no hay tiempo y como las neuronas se te han agotado hace varias horas agarras cualquier chandal arrugado del barreño de la plancha y le metes en la cama a todo correr.
Y mientras te preguntas si el cuento de la emancipación femenina no haya sido un gran engaño. Pero no hay tiempo ni neuronas para pensarlo.
Así qué te vas a la cama contenta con tu magia derecha o del revés.
Viva la mujeres modddernasss!!!!
Ah naturalmente tampoco tienes facebuk… No hay tiempo!

aparece ¡jugándosela!  la respuesta conciliadora de Carmelo:

Naturalmente, tenía que ser una mujer la que diera con ésta tercera, última, y mejor opción.
En cuanto al relato de un día a día, desde las 6 de la mañana……, escalofriante.
Bueno, he visto que hay una cosa buena en el relato: que hay unos tíos que le recuerdan que ya es primavera. Algo es algo.
Y otra cosa buena: mañana domingo no habrá despertador a las 6 ni 11 horas de trabajo, ni horas atascados en el tráfico, así que: FELIZ DOMINGO, y coged fuerzas para el lunes.

y claro, pronto empiezan a aparecer mayúsculas en la nueva réplica de Julia:

Error! El despertador biológico de los niños no cambia el sábado ni el domingo.
En cuanto al día a día…  pues sí, te hace pensar que ser SÓLO ama de casa es un privilegio, porque por mucha colaboración de maridos modernos, y por muchas asistentas planchadoras que haya, al final la organización general de la casa y familia es siempre femenina.
Y como sigamos pidiendo más derechos….   ¡Vamos listas!

y van apareciendo detalles perversillos en la respuesta de Carmelo:

No, error no. Yo sólo he dicho que mañana (ya hoy domingo)  no habrá despertador a las 6 am. ni 11 horas de trabajo en oficina ni horas atascados en tráfico. De los demás temas no he dicho nada.
Y de vuestros derechos….., algo habéis conseguido. ¿Recordáis cuando mamá decía eso de: «……es un hombre muy bueno, cuando llega del trabajo saca a pasear a su mujer». Ahora podéis pasear solas. Poco a poco vais consiguiendo cosas.

Julia responde recurriendo a las mayúsculas, para dar énfasis::

Es que el despertador de mi hija son los niños que se despiertan a las 6-6.30 los domingos igual. Eso si, no hay prisas para arreglarlos, ni tráfico, ni trabajo-cárcel.
Es verdad, ya no no nos «sacan» a pasear ni como decía el refrán «la mujer en casa y con la pata quebrada» ( por cierto como yo……), pero se sigue considerando por ejemplo que el hombre que hace cosas en casa, AYUDA a la mujer, considerando implícitamente que el trabajo casero es de la mujer y el hombre es bueno, porque le ayuda. Nunca se dice es muy buena esposa, AYUDA EN CASA!

y claro, Melina aparece en escena:

Llegamos ahora a casa, es la una y media de la noche y antes de quitarme la ropa para ir a dormir estoy leyendo los correos intercambiados, siento no haber podido participar en ellos, con lo que nos gusta esa comunicación al final del día. Chapeau  para la hija de Julia y su tercera opción, claro que el relato de su día a día me ha llenado de estrés. Desde luego doy toda la razón también a Julia que por muchos siglos que pasen, las tareas domésticas,cuidado de niños, y demás cosas del hogar las asumirán siempre las mujeres. Mucha revolución por conseguir derechos fundamentales, mucha liberación femenina, pero estos temas de pareja y de reparto de tareas no ha cambiado mucho. Si es cierto que el hombre hoy dice mucho eso de: ¿Te ayudo?, ¿te paso el aspirador? (como si fuese a nosotras en vez de al suelo), en fin nos lo tenemos que tomar con humor porque no creo que tenga una solución a la vista. Buenas noches a todos.  Besitos y buen domingo.

remate certero ¡y demoledor! de la hija de Julia:

Yo tengo un marido muuuuuuy moderno. Transcurre con los niños el mismo tiempo que yo, sale al mercado ( sin lista eh!) se levanta a las 6 y cocina un roast beef de medio kilo para toda la semana. Una auténtica joya! El te diría que estamos en Igualdad completa. Pero no le preguntes donde esta el pijama del niño que la magia se ha tragado. Ni distingue el pijama del chandal de gimnasia, ni sabe a que hora salen del cole, quien los recoge ni que día tienen natación. Y si salimos de viaje él prepara una maleta (la suya) y yo tres.
El ciclo productivo por el cual la ropa va del cesto a la lavadora/ tendedor/barreño/plancha y armario y la misma razón profunda de todos estos pasajes sigue siendo un misterio sin ningún interés por descubrirlo. La magia del armario es la última frontera por conquistar!
Así que yo creo una cosa: que eso de la emancipación ha sido buena cosa pero se ha quedado a mitad. La ley nos ha dado derechos pero no oportunidades. Una auténtica igualdad supondría una ley que imponga que mujeres con niños no puedan trabajar más de 7 horas diarias para que en la otras 4 se haga el trabajo del armario. Y con esto no dejen de ser jefas, doctoras o directoras porque no son las horas que te limitan si no las capacidades.
En fin: un sueño todavía por conquistar en un mundo muy diferente del nuestro…

Besitos a todos…

y remata la jugada Melina, comentando el último mensaje de la hija de Julia:

Pues la respuesta no puede ser más clara, efectivamente no podemos ignorar los derechos que la mujer ha logrado, pero eso no quita que la mujer siga teniendo que usar esos derechos conquistados que hacen que pueda optar a puestos de trabajo en igualdad con los hombres pero……cuando llega al hogar común, digamos que la planificación y estrategia cotidiana de la familia es cosa suya, vamos que la mujer trabaja fuera y dentro, mientras que el hombre trabaja fuera y algo (poca cosa) dentro. Lo más importante es que han conseguido que esos derechos alcanzados enmascaren todo el trabajo que sigue siendo «cosa de mujeres» y que nosotras estamos encantadas con esa liberación que nos permite trabajar como uno de ellos fuera y trabajar como mujeres de antes…..dentro del hogar, porque consideramos, como decíamos en los años 70, con gran alegría, que ya estamos «liberadas». Que ironía.

interviene por último, el remate aplastante de nuestra sobrina Raquel:

Desde luego hay que llevarlo con humor, relato una historia cotidiana. Vaya por delante que tengo tres hijos, de 11, 7 y 4 años, a los cuales me dedico a pleno rendimiento el tiempo que el ejercicio de mi profesión me deja libre, como con ellos (comida que preparo por la noche), y todas las tardes les llevo a sus distintas actividades extraescolares, luego preparo resúmenes de sus lecciones para ayudarles en sus tareas y repaso y explico las dudas que puedan tener que suelen ser bastantes, luego baño de los tres, cena, rito de acostarles y leerles algo antes de dormir, y aún me quedan cosas por hacer y recoger antes de que pueda sentarme a descansar un rato. Mi esposo, tiene un horario muy amplio lo que hace que se escape de casi todas estas tareas.

Tres días al año se lleva a los niños a esquiar, afición que ha inculcado a los niños, y yo aprovecho para tener tiempo para mí. Invariablemente no han hecho más que llegar al hotel cuando recibo la primera llamada y con una voz quejumbrosa y estresada, me relata que los niños le vuelven loco, que no quieren ponerse la ropa que les dice, que quieren hacer tal cosa antes de bajar al comedor, que en el baño protestan, etc… y a cada cosa añade: «No tienes idea de lo que es ésto». a lo que contesto: «Es verdad, no tengo ni idea», a la tercera vez que se lo digo, reacciona y dice: Bueno, cariño, quiero decir ……y vuelve a añadir: «Pero no tienes ni idea». Es el momento en que yo digo, «Son 3 días, sólo 3 días, no quiero saber nada, ni bueno ni malo, solo si hay una emergencia, adiós» y cuelgo el teléfono. Cuando regresa, me «pasa los poderes», toda la ropa por lavar, él hecho polvo y ya ha cumplido hasta el año que viene….¡ hombres!

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El Nuevo Testamento del 2016

 

Vocero2Profetas y evangelistas

El ministro de la cosa interior española, Alfredo Pérez, profetizó en la primavera de 2009, (mientras el coche del tren que explotó en Santa Eugenia permanecía escondido en el cobertizo de Tafesa):

«El ministro del Interior de 2016 no tendrá que preocuparse de ETA»

La Unión Europea también ha lanzado una profecía, relativa a los controles aeroportuarios, en estos días:

«el fin a todas las restricciones de líquidos en 2016»

Es decir: en 2009, el ministro de Interior de España sabía que en 2016 ETA ya habrá dejado de ser una preocupación, y en 2014, la Unión Europea sabe que a partir de 2016 los yihadistas malísimos ya no van a intentar poner esos misteriosos explosivos confeccionados con misteriosos líquidos en los vuelos comerciales de pasajeros.

Y los auténticos evangelistas nos anuncian LA VERDAD.

A ver si de una vez por todas, deja usted de ser un conspiranoico enfermizo.

 

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Miseria moral y pobreza material

Vocero2

«No creamos medicamentos para indios, sino para los occidentales que pueden pagarlo”

Marijin Dekkers, consejero delegado de los laboratorios farmacéuticos Bayer, es el autor de esta rotunda e ilustrativa frase.

Los laboratorios Bayer, junto con Onyx Pharmaceuticals, desarrollaron un fármaco basado en sorafenib para tratar -principalmente- variedades del cáncer hepático,  al que dieron el nombre comercial de Nexavar, que, al parecer, resulta de una gran eficacia. Estos laboratorios, como todos los grandes laboratorios que marcan el rumbo de la investigación en medicamentos, invirtieron previamente enormes cantidades de dinero en investigación y desarrollo. Como invierten en todo tipo de medicamentos para los que exista un mercado que sea lo suficientemente grande como para representar un ROI (retorno de la inversión) con suculentos beneficios. Las medicamentos para tratar las llamadas «enfermedades raras» no aparecen en los proyectos de los laboratorios porque el mercado existente no les asegura la rentabilidad de la inversión. De hecho, el tratamiento con Nexavar se estima en un coste por paciente de 4.000€ mensuales.

La frase la pronunció el consejero al conocer la decisión de la Junta de Apelaciones de la Propiedad Intelectual  de India, al autorizar una licencia obligatoria del producto. La consecuencia de la decisión del gobierno indio fue la rebaja del coste por paciente a unos 130€.

En estos momentos, España está inmersa en una tanda de mareas, donde los colores, casting y coreografías culminan en los telediarios, y la «chicha» del mensaje pasa a un segundo nivel. Ya «todo el mundo sabe» que la marea blanca es «sanidad» y que el problema más grave de la sanidad en España es si los hospitales los gestionan las bandas del saqueo público o los mafiosillos amiguetes de los gobernantes de turno. Los españoles, acostumbrados a agitar las banderas que nos ponen en las manos sin hacer demasiadas preguntas, tampoco nos hemos parado mucho a recapacitar sobre qué puede significar la palabra «Sanidad». No obstante, con un ligero esfuerzo mental podremos darnos cuenta que «Sanidad» es un conjunto de recursos en el que los medicamentos que fabrican los laboratorios resultan esenciales. Sin medicamentos no se concibe la «Sanidad» que hoy conocemos.

Pero en España, nunca, jamás, se ha levantado -ni se levantará, evidentemente- una marea que proteste contra el carácter privado de los laboratorios. Aquí los gobernantes no pueden preocuparse por esos detalles. Nuestros gobernantes se preocupan por instalarse en palacios, dotarse de carrozas con muchos corceles y dotarse del mayor número de privilegios posibles. Discutirán sobre si la gestión del hospital debe ser pública para saquearla con los amiguetes, o privada para enriquecer sólo a los familiares más allegados, pero no creo que tengan la más mínima intención de reducir sus palacios, carrozas, y cortesanos para revertir en unos laboratorios públicos. Ni en España ni en ninguno de los países dominados por el lobby farmacéutico.

Ya sabe: cuando le pongan una banderita en la mano, usted agítela con vehemencia, sobre todo cuando le enfoque la cámara del telediario. Sólo así el lobby se sentirá tranquilo.

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Recordando a mamá

MelinaEl pasado 22 de febrero se cumplieron dos años desde que nuestra madre dejó de estar a nuestro lado. Mis hermanos y yo la tenemos siempre presente y cualquier acción cotidiana, por simple que sea, nos recuerda su ausencia. Cuantas veces hemos deseado llamarla solo para que nos explicara una receta de cocina de las que ella solía preparar y con las que disfrutaba tanto haciéndolas, y que frustración hemos sentido al darnos cuenta que por mucho que intentemos llamarla, nunca podremos volver a oír su voz, casi siempre alegre, para contarnos los ingredientes y el modo de hacer ese plato que tanto nos gustaba. Cuantas veces nos hemos quedado con el teléfono en la mano, al darnos cuenta que es inútil marcar su número, ella no está ya para contestarnos, y cuantas preguntas, comentarios, detalles que ella nos contaba de sus años jóvenes y que ahora nos gustaría volver a recordar y no somos capaces de hacerlo, salvo que ella estuviera aquí para refrescar nuestra memoria. Por eso, mis hermanos y yo, hemos querido rescatar el obituario que le dedicamos en su momento y que fue escrito para ella desde el fondo de nuestros corazones.

Cuando hace dos años falleció nuestro padre, fuimos conscientes de que nuestra madre emprendía un camino, sin retorno, destinado a encontrarle. No es fácil prescindir del compañero de tu vida después de 64 años de unión. Juntos lo hacían todo; reían, cantaban mientras ella cosía, discutían, hablaban, juntos leían el periódico comentando las noticias del día y juntos dormían, -las manos de él enlazando las suyas-, en un deseo de protegerla para que nada turbara su sueño.

Hoy lloramos la ausencia de nuestra madre. Hoy nos sentimos completamente huérfanos, pero queremos recordarla joven y alegre, ilusionada y feliz, siempre contenta, siempre deseando juntarnos a todos para celebrar algo, cualquier acontecimiento le daba la ocasión de reunir a toda la familia y a todo aquel amigo que para ella también era familia. Era feliz en esas reuniones, jugando esas partidas de cartas, en las que intentaba hacer alguna trampilla, que todos fingíamos no ver.

Este último año fue muy duro para ella. Sólo la mantenía el deseo de ver de nuevo a sus nietos y bisnietos, de los cuales miles de kilómetros les separaban. Cuando este deseo se hizo realidad dejó de existir para ella un motivo para seguir viviendo. Fue enormemente feliz en esos días, ya nada podría alegrarle más. Ya sólo tenía que cerrar los ojos para volver a ver al amor de su vida.

Hoy, su familia y todos los que la queríamos, la echamos profundamente de menos, pero sabemos que ella está en el único lugar donde ahora quería estar, y eso nos da la tranquilidad de estar seguros que cuando llegó al final del camino, las manos de nuestro padre habrán de nuevo cogido las suyas y mirándola, como siempre enamorado, le habrá dicho: “cuanto has tardado, que largo se me ha hecho el tiempo de esperarte”.

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EVOCACIONES

Melina

Hoy tengo un día especialmente ensoñador, hace unas semanas he estado recorriendo el barrio de mi infancia. Salí de la estación de Metro de “Estrecho”,y encaminé mis pasos hacia  la calle donde pasé los años más felices de mi vida, y quizá los que más te marcan, desde el nacimiento hasta los trece años. Es la calle Teruel, una calle estrecha y fea, pero que yo la recordaba alegre y ancha, allí en el el número 7 estaba nuestro hotelito, de esos típicos hotelitos (así se llamaban, no con el pomposo nombre de chalet como ahora) tan hermosos que había por todo Madrid. Era precioso, con una verja de entrada muy bella que daba acceso al jardín delantero y de donde arrancaba una escalera de unos diez peldaños a izquierda y derecha y éstos confluían en lo que era la puerta principal de la vivienda. La verdad es que casi nunca entrábamos por ahí, sino que lo hacíamos atravesando todo el jardín que bordeaba por la derecha todo el hotelito y en su parte trasera estaba la entrada posterior que daba a la cocina, que como era habitual en esos años, era la pieza más importante de la casa puesto que allí se hacía casi toda la vida. Era una habitación cálida, con esa cocina de carbón grande y negra que siempre estaba brillante y siempre encendida y en donde invariablemente había un guiso cociendo desde por la mañana, como debe ser, a fuego lento, y en donde mi madre nos hacía dulces de todo tipo que esparcían por toda la casa un olor delicioso.

Allí, en la mesa de la cocina, una mesa grande donde podíamos comer todos juntos, hacíamos los deberes al volver del colegio, y luego, antes de acostarnos, cuando éramos más pequeños también nos bañaba mi madre en la pila de la cocina, que era como todo allí grande y de piedra, y por supuesto se estaba más calentito que en el gran cuarto de baño. Cuanto me acuerdo de esa cocina de carbón con su enorme termo de agua en la parte superior, que se calentaba a la vez que ardía el fuego y esa calefacción “Roca” que mis padres habían hecho instalar para poder pasar los inviernos sin helarnos de frío y con la que mis hermanos y yo disfrutábamos abriendo su ancha boca para llenarla de carbón y leña y que, una vez encendida, distribuía su calor a través de los diversos radiadores que había en las distintas habitaciones.

Mi hermana Julia en el jardín

Los dormitorios eran amplios y el mío era compartido con mi hermana, teníamos dos camitas gemelas con sus colchas güateadas en invierno y de suave algodón en verano y nuestra ventana daba al jardín, bueno como todas las de la casa, un jardín que hasta que nuestros padres construyeron el garaje y lo pavimentaron, tenía hasta árboles frutales, un ciruelo, una parra, y no recuerdo que otros más. También el jardín estaba lleno de rosales, hortensias y teníamos un altísimo laurel que ahuyentaba los insectos y era una alegría verlo.

La parte trasera del jardín tenía una escalera que a nuestros infantiles ojos nos parecía enormemente alta, y lo era en realidad, y esa escalera nos subía hasta la terraza que estaba una mitad cubierta con tejas y la otra mitad cubierta con baldosín catalán, y allí creábamos nuestros mundos de juegos, haciendo tiendas de campaña con cajones y cartón para convertirnos en indios peleando contra los americanos, o nos convertíamos en exploradores y nos subíamos a las tejas (siempre cuidando que no nos vieran por el peligro que había de caerse) y así podíamos espiar a nuestros vecinos que eran de lo más especial porque ellos eran de cuatro patas, vamos que teníamos por vecinos a un grupo de vacas ya que la casa pegada a la nuestra era una lechería con vivienda incorporada y, por supuesto, en lo que tenía que ser el patio estaban los establos. Esto era habitual en Madrid, pero ahora pienso que los pobres animales no salían para nada y no se como era posible que no hubiera más enfermedades con las condiciones higiénicas que tenían las vaquerías en la capital, lo curioso es que no tuviéramos malos olores o demasiados insectos en verano, o por lo menos no recuerdo que los hubiera. Los propietarios eran el señor Domingo y la señora Domi (por Domitila) y lo que más me gustaba era ir a comprar la leche con la lechera y pedir un cuartillo o medio litro o un litro, dependiendo de lo que necesitara mi madre y ver como la servía con esas medidas de estaño tan relucientes que tenía, siempre ordenadas, en el mostrador de mármol blanco.

Mis hermanos y yo en la entrada

Mis hermanos y yo en la entrada

No puedo dejar de recordar el regalo que nuestros padres nos hicieron cuando mandaron construir en el patio al que daba la cocina, una pequeña casa llena de estanterías, con una mesita y sillas de enea para, a la vez que se utilizaba para poner orden en juguetes, herramientas caseras, y cachivaches de todo tipo, también servía para que nosotros jugáramos, sintiéndonos independientes, era como un territorio nuestro y recuerdo cuanto nos pudimos reír cuando un amigo del colegio, Eugenio, nos construyó una radio de galena que nunca conseguimos hacer que funcionara bien, pero que sirvió para disfrutar enormemente, sobre todo mi hermano, mi querida amiga Sagrario, Eugenio y yo, intentando hacer que aquel artilugio casero emitiera algún sonido. Allí se guardaban tesoros de todo tipo que ojala hubiéramos podido conservar pero que en los líos que conlleva una mudanza cuando dejamos de vivir allí, se perdieron sin saber como, entre ellos una colección de las aventuras de Dick Turpín en formato grande, casi como un periódico que se editaba semanalmente y eran unos 15 fascículos y que a mí particularmente me fascinaban y me hacían sentir parte de esa cuadrilla de aventureros, siempre fuera de la ley pero en defensa del débil y del oprimido, y yo disfrutaba siendo unas veces Dick, otras el negro Batanero, otras el pelirrojo que ya he olvidado el nombre, dependiendo de la historia elegía a mi gusto en que miembro de esa partida de encantadores facinerosos quería convertirme. No sabéis cuanto siento que se hayan perdido.

También desde nuestra terraza en los meses de verano podíamos ver los espectáculos que daban en la terraza del cine “Europa”, que unas veces eran espectáculos de lucha libre y otros de teatro y canciones. Eran veranos alegres y despreocupados, sin otro trabajo que hacer que jugar. Eramos felices cuando, todas las noches, papá nos contaba cuentos, unas veces leídos y otras inventados, primero en el patio mientras esperábamos a que mamá acabara de hacer la cena y luego una vez acostados cuando, antes de darnos las buenas noches, nos continuaba esas maravillosas historias, casi todas de aventuras, de Salgari, Zane Grey o de las Mil y Una noches sobre todo las aventuras de Simbad el Marino o Ali Babá. Siempre tendré esos recuerdos en mi memoria asociados a los veranos de mi infancia.

Era una calle bulliciosa, teníamos enfrente el Colegio de D. José, habilitado en otro precioso hotelito. También teníamos la churrería, donde todas las mañanas iban las madres a por los churros o los crujientes buñuelos para el desayuno que nos los despachaban metidos en un junco y así los llevabas como si fuera una cesta. En la esquina de la calle estaba la juguetería “El Rey Mago” y me ha dado mucha alegría ver que todavía sigue en pie pero, sobre todo, me vino a la memoria una pequeña tienda, casi un chiscón, donde estaba la señora María, una señora regordeta con una cara muy redonda y los dientes muy salidos que le impedían pronunciar bien las palabras y que invariablemente saludaba a los niños con un “buenos días guapitos”, pero dentro tenía de todo, era la típica cacharrería, donde había una chica siempre con la cabeza agachada cogiendo puntos a las medias, pero lo único que a los niños nos interesaba era que compraba, vendía y cambiaba tebeos, revistas, novelas y cuentos. La cantidad de tebeos de hadas de la colección “Azucena” que hemos cambiado y también de aventuras como los del Capitán Trueno, Hazañas Bélicas, El Jabato o Florita.

También me vino a la memoria la tienda de ultramarinos del barrio, la tienda del Sr. Terán, apenas recuerdo como era pero en mi memoria ha quedado algo que hoy en día sería una pieza de museo, el émbolo (la verdad es que no se como llamarlo) que hacía subir y bajar el aceite, que entonces se vendía suelto con un intenso aroma y un color verde que en nada se parece al que habitualmente compramos hoy en día, no sabíamos si era de 0,4 ó de 1 grado o virgen extra, pero si sabíamos que el pan con aceite y azúcar (como a mi me gustaba tomarlo) estaba delicioso.

Fue una mezcla de nostalgia y tristeza el volver por esa calle, la verdad es que la zona me pareció triste y sucia, con las calles muy estrechas y un tráfico tan intenso que me hacía pensar que mi memoria me jugaba una mala pasada cuando recordaba los juegos de los niños en la calle sin peligro que los pocos coches que pasaban pudieran atropellarnos. Pero aunque casi nada recordaba a mi calle de entonces no tengo más que mirar dentro de mi corazón para volver a vivir mi infancia tal y como la recuerdo, alegre y feliz. Mi corazón y mi cerebro son el mejor álbum de fotos porque las fotos envejecen y son estáticas pero en mi memoria todo es reciente y con movimiento, entro y salgo cuando quiero y me transporto al momento que quiero, ninguna máquina de última generación puede tener tal poder de evocación y, aunque reconozco que me gustaría tener un DVD con recuerdos de nuestros juegos, de nuestra casa, las fiestas de cumpleaños y tantas cosas que hoy en día se pueden recrear en imágenes, nadie me podrá robar nunca mi particular archivo histórico que siempre estará ahí para recorrerlo cuando desee sentirme niña y volar con la imaginación por encima de este mundo de hoy que cada día se me antoja mas salvaje e inhumano.

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