¡Que suerte tengo!

Melina

Estamos acostumbrados a oír y a decir  esa simple frase -¡que suerte!-  siempre referida a otra persona pero es difícil que la digamos o la oigamos referida a nosotros mismos. Cuando alguien la dice siempre es para expresar un montón de sentimientos encontrados, si se conoce y se estima a la persona a quien va dirigido el comentario, esa pequeña frase puede reflejar alegría por el bien ajeno pero si por el contrario se refiere a alguien que nos resulta bastante indiferente, o le consideramos carente de virtudes y más bien egoísta, o lo que es peor, disfruta de una posición social y económica desahogada, lo normal es que tanto nuestros gestos como nuestras palabras expresen algo parecido a envidia, rechazo, visible enfado por la fortuna que le ha caído en gracia….., es como si dijéramos, sin decirlo, «¿por qué no a mí?» o «¿por qué a ése que no lo necesita?».

Otra cosa que me resulta curiosa es que el ¡que suerte! siempre lo extrapolamos a una entrada, por azar, de dinero, llámese lotería, quinielas, cupón de ciegos y sólo a veces se utiliza para referirse al logro de un puesto de trabajo si se carecía de él o una subida de categoría laboral con mejores ingresos, pero muy rara vez empleamos esa frase para darnos cuenta y valorar  lo que tenemos.

Todos los días, cuando abro los ojos por las mañanas, mi primer pensamiento es dar las gracias por poder hacerlo, miro al hombre que está a mi lado y vuelvo a agradecer el poder acariciarle y sentir su calor, el tener a alguien que me quiere y a quien quiero, el saber que cualquier pena o alegría puedo compartirla con él. Me gusta preparar el desayuno mientras él duerme todavía. Me gusta oír cuando me llama al levantarse y me gusta  el beso que nos damos  de buenos días.

¿No es eso una gran suerte?. ¿No son esos gestos cotidianos más valiosos que cualquier entrada de dinero conseguida por azar?, ¿que cualquier ascenso de categoría social?.

No valoramos cada gesto que hacemos desde que comienza el día. Abrimos los ojos pero no nos damos cuenta de la suerte que tenemos al poder hacerlo. Miramos pero rara vez vemos aquello que miramos. Todo lo damos por hecho, todo es rutina y gestos mecánicos sin pararnos a pensar que, -¡Que suerte!- de poder hacerlo. Si pensáramos en cada gesto que realizamos,  nos daríamos cuenta del maravilloso regalo que recibimos cada mañana, o ¿es que hay algún regalo mejor que el de la vida?. Otra cosa es lo que cada uno haga con ese regalo diario. Unos se lamentarán por la carencia de cosas materiales, otros por los achaques que inevitablemente vas adquiriendo por el hecho de vivir. Otros lloran por la pérdida de los seres queridos que se van quedando en el camino, todos nos lamentamos alguna vez por algo sin darnos cuenta del privilegio que supone poder hacerlo. Nunca pensamos en tanto sufrimiento que castiga a tanta gente y en la suerte que tenemos de no ser uno de ellos.

¡Que suerte tengo!,  que suerte tener con quien compartir el día que comienza, que suerte envejecer con dignidad, me encanta cumplir años porque eso significa que los he vivido, que suerte mi familia, que suerte saber que importo a mucha gente, que suerte tener amigos con quien disfrutar las alegrías y consolarnos en las penas, que suerte vivir dándome cuenta de ello.

Lo digo y lo repito, hoy por hoy me siento afortunada y mientras doy gracias,  mi corazón y mi cabeza gritan: ¡Que  suerte tengo!.

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Lo que no se ve

Me contaron, hace ya tiempo, que durante la segunda guerra mundial, la armada de Estados Unidos realizó una encuesta en sus porta-aviones, consistente en marcar sobre un croquis de un avión los impactos que traía al regresar de combate. Esta encuesta, que se hacía sobre todos los aviones ordenadamente sobre cada modelo, se llevaba a cabo en todos los porta-aviones y se enviaban a una oficina de coordinación, donde se iban superponiendo todos los datos homogéneos recibidos.

Al finalizar la encuesta, tenían un croquis de avión con multitud de impactos diseminados aleatoriamente por todo el fuselaje, excepto en algunas zonas muy localizadas, que curiosamente no llevaban marcado ningún impacto. La encuesta trataba de determinar las zonas mínimas a blindar de los aviones con el fin de disminuir pérdidas. Pues bien, la decisión fue blindar precisamente aquellas zonas que no presentaban ningún impacto recibido.

La conclusión es lógica, pero siempre la he encontrado muy interesante. Los impactos sobre el fuselaje de los aviones debían ser completamente aleatorios en toda su superficie. La total ausencia de impactos en determinadas zonas, lo que quería decir era que aquellos aviones que habían sido alcanzados en esas zonas no habían entrado en la encuesta, por la sencilla razón de que no habían regresado al porta-aviones. Aquellas zonas eran las realmente vitales y por tanto las que se debían blindar.

Cuento esto porque desde entonces, siempre que reflexiono sobre un tema, o trato de resolver alguna encrucijada, procuro meditar sobre las cosas que no se ven del problema que se plantea.

Cuando vemos un accidente, no vemos todos los “no accidentes” que  se han producido.

Cuando nos cuentan una nueva corrupción, no vemos a todas las personas no corruptas que se mantienen en la honestidad.

El proceso ocurre en ambos sentidos, cuando vemos a una persona destacar por algún acto heroico, no vemos la cantidad de cobardes que se esconden detrás.

Desgraciadamente no se puede hacer un telediario de las cosas que, afortunadamente, no han ocurrido.

En estos meses de tanta corrupción diaria, lo que no vemos es que ésta no se ha producido en estos meses, si no que se ha generado a través de años, de gobiernos, de presidentes de jueces de medios de comunicación que han mirado para otro lado. Debemos felicitarnos de tener un escándalo nuevo cada día y desear que los responsables de sacarlos a la luz, investigarlos y juzgarlos tengan el coraje de llegar hasta el fondo sin ira, sin ánimo de venganza ni de revancha, pero implacablemente, llegando hasta el corazón del problema y purgando todo el pus. Vale que el que esté libre de pecado será el que pueda tirar la primera piedra. Pues habrá de tirarla y hacer tabla rasa o caeremos todos.

En estas fechas que tantas luces nos deslumbran, habrá que entornar los ojos y ver lo que no se ve.

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¿Azufre o incienso?

Unnamed mié sep 10 2014

Para unos huele a incienso. Para otros a azufre. De una u otra manera, Pablo Iglesias (junior) es PI, la rutilante constante de moda. De igual forma que Π aparece de continuo en medios matemáticos o físicos, nuestro PI lo hace en los medios de comunicación social. Pero PI  ¿es bueno, es malo o es mediopensionista?.

De PI sabemos lo que NO ha hecho. Por ejemplo: no ha generado una legión de millones de parados, no ha negociado con asesinos, no ha conseguido el cierre de miles de PyME’s, no ha puesto en la calle a violadores en serie, no ha avisado a los terroristas de que la policía iba a por ellos, no ha sentado en sus escaños a la caretas de asesinos en serie…

De PI sabemos lo que dice que le gustaría hacer. Pero con oírle decir -por ejemplo- que el nombramiento de Felipe VcaosI debería haber sido precedido por un debate con PI en un plató de TV, podemos constatar que intelectualmente ha decidido mostrarse (lo que no significa que lo sea) como un émulo tardocasposo de Charlie Rivel. Pero… ¿realmente lo es?. De igual forma que la televisión ha demostrado que podía fabricar una «Princesa del pueblo», ahora ha demostrado que igualmente puede fabricar un «Princeso del pueblo». Claro, que a la vista de los «éxitos» del invento bipartidista, la cómoda aparición de PI hace aflorar el famoso chiste sobre el caos.

Hay que tener en cuenta que la población española mayoritaria es la comprendida entre los 35 y 44 años. Estamos hablando -obviamente en términos generales- de la cosecha de 38 años de Lode, Logse, Loce, Loe, Lomce y demás esfuerzos por conseguir un liderazgo en fracaso académico, una universidad ignorada con una media de 9,5 años por carrera, un 25% de la juventud viviendo de la caridad familiar o estatal, la pole position en consumo juvenil de drogas y alcohol, y una convicción generalizada de que los problemas democráticos no se solventan en el Parlamento, sino en la calle. Y a ello debemos añadir el empeño del Régimen en alimentar nuestro rechazo al modelo político en vigor. Parece evidente que nos encaminan hacia algo, aunque no sepamos qué, pero que un líder es conveniente.

Por otro lado, durante la pasada primavera, los medios de comunicación nos han mantenidcanvies1os pre-ocupados en ambientes de apariencia caótica: revueltas sociales en las que a todas luces las fuerzas de policía siempre resultaban desbordadas pese a exhibir un equipamiento futurista de lo más impresionante y con el mobiliario urbano en llamas y los destrozos de sucursales bancarias, y algunas cabezas abiertas componiendo el colofón habitual de los telediarios. Eso, para los que tenemos más años almacenados en la memoria, es un deja-vu, algo conocido. Los grandes inventos de la derecha para que el pueblo temiese a la izquierda comenzaron exactamente igual. Irónicamente, en las siglas no solía faltar la A de «antifranquista», ni en el Régimen un TOP que dejara sentencias de «los hechos», por supuesto.

¿No resulta llamativo que el número de policías sofisticadamente equipados, siempre resulte casi justo para controlar ese tipo de revueltas?. Aunque suele ser habitual la imagen de alguna cabeza (de uno u otro bando) abierta, ¿alguien puede creer que semejante derroche de dinero en recursos humanos y materiales  sea únicamente para multar a cuatro y dar unos golpecitos con las porras en las corvas de los chavales?. ¿Acaso algo impide acordonar la zona, identificar uno por uno a los alborotadores y luego sancionarles o pasarle factura cuando proceda?.  Hay policía de sobra para eso y más, entonces ¿por qué repetir -y difundir- una y otra vez esas escenas apocalípticas?.  Los cabecillas de esas revueltas se repiten una ciudad tras otra; están plenamente identificados y costaría creer que sus pasos, contactos y conversaciones no son seguidos y controlados. Ni mucho menos son los inocentes niños encapuchados que pretenden mostrar las imágenes que se difunden.

Hay algunas constantes que se repiten una y otra vez. Puede ser atacar sucursales bancarias, berrear aquello de «luchador antifranquista«, o la aparición súbita de líderes de laboratorio, constantes de ingeniería social, a veces perfumados con azufre, a veces con incienso.

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Recordando a un padre maravilloso

Don Carmelo

 Hoy 22 de Agosto, se cumplen cinco largos años del fallecimiento de nuestro padre y seguimos sintiendo con igual fuerza el doloroso peso de su ausencia. Mis hermanos y yo queremos compartir con todo aquel que lo desee este recuerdo y que mejor modo de hacerlo, que repitiendo las palabras que le dedicamos a su memoria.

 

 

 

Es difícil ser objetivos hablando de nuestro padre, pero todos los que han tenido el placer de disfrutar de su compañía, saben, como nosotros que hay dos palabras que le definen: Amor y Bondad.

Amor en primer lugar por su esposa, a quien escogió como compañera para toda la vida desde el primer momento en que la conoció, un lejano 15 de mayo de 1.940, como así ha dejado escrito en sus memorias.

Amor por sus hijos, que eran la razón de su existencia.

Amor por sus nietos con los que volvió a jugar como antaño hizo con sus hijos.

Amor por su bisnieta, orgulloso de que llevara el nombre de su amada esposa.

Amor por el ser humano en general.

Amor sin condiciones.

No era excesivamente efusivo en sus gestos de afecto. NO LE HACÍA FALTA. Su capacidad de dar amor iba más allá de lo que generalmente estamos acostumbrados.

Los gestos pueden ser falseados, lo que él transmitía siempre era auténtico.

De él recordaremos muchas cosas: su cariño, su alegría, su sentido del humor, sus chistes y su risa al contarlos, sus historias del pasado, su voz ronca recitando poesías o entonando esos boleros y tangos que tanto le gustaban, y… por encima de todo, su amorosa mirada contemplando a su esposa

Nos inculcó desde niños el amor a la lectura y nos enseñó que nadie está solo con un libro en las manos.

Nos ha legado el deseo de un mundo en paz, de ser buenos sin esperar recompensa alguna, de no devolver el mal que nos hagan.

Su cuerpo no está con nosotros. No podemos tocarle ni besarle, pero en nuestros corazones está más vivo que nunca porque nadie muere del todo mientras haya alguien que le recuerde con amor.

Damos gracias a Dios por habernos permitido disfrutar tanto tiempo de su compañía y a él por sus enseñanzas.

El día 22 de agosto, el mundo ha perdido una de sus joyas, pero quizás ésto ha sucedido porque el Cielo la estaba esperando.

Con amor, sus hijos Julia, Carmelo y Carmelina

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A MIA INSAPUTA bis

Melina

 

 

 

No resisto hacer una ampliación de esta historia. Mi hermana me hace llegar algunas consideraciones que   no quiero dejar de reflejar.

Amplío el curriculum de este Ministro:

Su padre fue uno de los fundadores de la Democracia Cristiana. Él militó en ese partido y luego pasó a Forza Italia, partido fundado por Silvio Berlusconi. Ha sido sucesivamente: Alcalde de su ciudad «Imperia» y del 2001 al 2010 Ministro del Interior, Ministro para el Programa de Gobierno y Ministro para el Desarrollo Económico, siempre siendo presidente Berlusconi.

En 2002 mientras era Ministro del Interior, fue asesinado el consejero de Gobierno Marco Biagi, a quien él había retirado la escolta a pesar de las numerosas amenazas de muerte que recibía. Cuando fue entrevistado acerca de este suceso dijo que no se arrepentía de haberle suprimido la escolta porque si no  en vez de tener un muerto habría habido tres y añadió «Marco Biagi era un ‘rompicoglioni’ (rompecojones) que lo único que deseaba era que le renovaran el cargo».

Debido al escándalo que se suscitó por estas declaraciones, se vio forzado a  dimitir de su cargo pero tan sólo por un corto espacio de tiempo, hasta ser nombrado Ministro para el Desarrollo Económico, cargo del que dimitió al destaparse nuevamente un escándalo con motivo de la compra del inmueble frente al Coliseo.

Hoy se sabe que quién pagó, a sua insaputa, ese millón cien mil euros fue un importante constructor (como no) llamado Diego Anemone, a través de un testaferro de nombre Balducci a quien el Ministro había previamente encargado de buscarle una casa en Roma.

Lo mejor de esta historia es la sentencia dictada por la Jueza romana encargada de este polémico caso, porque esta Jueza rivaliza en comicidad con las respuestas del Ministro. Transcribiré sólo una parte aunque los 49 folios que ocupa la misma, son dignos de un guión de El Club de la Comedia.

«No es inverosímil la hipótesis que habiendo recibido de Claudio Scajola el encargo de encontrarle una vivienda adecuada, Balducci de acuerdo con Diego Anemone hayan pensado en aprovecharse de la situación y ayudarle a pagar la casa, con la intención de obtener en algún momento favores a cambio, pero en previsión de la negativa del mismo a aceptar esta ayuda económica, hayan pagado sin él saberlo (a sua insaputa), con la intención de tenerlo agarrado en caso de necesitar algunos favores».

Vamos, que la Justicia lo corrobora,  el pobre e inocente Ministro decía la verdad: La vivienda fue pagada  A Mia Insaputa.

Y es que tanto en Italia como en España los jueces hacen que la realidad supere a la ficción

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A MIA INSAPUTA (sin yo saberlo)

Melina

 

 

Últimamente, escuches lo que escuches, sea en la radio o en la televisión, sea leyendo el periódico que más te interese o, simplemente prestando atención al personal allá donde te encuentres, en tu lugar de trabajo,  en la playa si estás de vacaciones, en el bar mientras tomas un café,  paseando por cualquier lugar en busca de  un alivio al calor de este mes de julio, no se habla o escribe más que de políticos o miembros de la clase dirigente corrompidos hasta el tuétano, vamos, en lenguaje coloquial vulgares chorizos con apariencia de gente bien. Es curioso  que recordando cuando España era un glorioso imperio en donde jamás se ponía el sol y en donde había tantos bosques que se decía que una ardilla podría recorrer España de árbol en árbol sin tocar jamás el suelo, ahora podríamos decir lo mismo pero cambiando los árboles por corruptos. Son tantos que efectivamente la ardilla podría recorrerse el país sin que sus pequeñas patas tocaran el suelo.

En estas cosas pensaba, mientras la radio me hacía llegar el terrible bajón del fondo de reserva de las pensiones, debido a la metida de mano de los políticos de turno  para tapar agujeros que se taparían perfectamente con solo que empezaran a devolver tanto como han robado y quitándose alguno, no hace falta todos, de sus múltiples privilegios, cuando mi teléfono móvil vibró con la alegre musiquilla que me anunciaba la entrada de un whatsapp.  Era mi hermana que, desde Roma, me hacía llegar noticias familiares. Poco después un tema llevó a otro y whatsapp trás whatsapp empezamos a hablar de sinvergüenzas. No hace falta poner la palabra político, ya se ha convertido en sinónimo. Cada una hablaba de los nuevos escándalos destapados, yo creo que intentando ganar en corruptos a la otra, y de pronto mi  hermana me habló de la última sentencia judicial italiana y……me quedé sin habla. Me reí con ganas y por supuesto di como ganadora a Italia y a su vez felicité a los italianos por haber resucitado a Alberto Sordi. Voy a intentar relataros la historia y presentaros a su protagonista.

Claudio Scajola,  nacido en 1948, hijo de un dirigente antifascista fundador de la Democracia Cristiana. Ha sido, diputado, Coordinador y Ministro del Interior con Forza Italia. Dimitió en julio de 2002 a raíz de la polémica surgida con el caso Biagi , para posteriormente volver a ser Ministro de la Actividad Productiva y Ministro de Desarrollo Económico hasta el 2010.

En 2004 compró un piso de 210 metros cuadrados con vistas al Coliseo por 600.000 euros, siendo en realidad el precio pagado a las dos propietarias del inmueble, 1.700.000 euros. Del  1.100.000 euros no declarados dijo no saber nada. La escritura fue firmada en una sala de su Ministerio. El notario se desplazó hasta esa Sede porque, según dijo, su trabajo no le dejaba tiempo libre.

Al destaparse el escándalo dimitió de su cargo.

Al dimitir, hizo unas declaraciones en televisión que intentaré transcribir lo más fielmente posible:

«Me enteré por los periódicos que alguien a mia insaputa (sin yo saberlo) ha comprado la casa en la que vivo y me la está pagando, no puedo aceptar una cosa de esta clase y debo renunciar a los compromisos ministeriales para indagar, y si encuentro a aquél que me está pagando la casa, juro que se lo haré pagar caro»

(a esto se llama en madrileño castizo tener un morro que se lo pisa).

La declaración siguió en parecidos términos, expresando que la casa le había costado 600.000 euros y que si antes o después de la firma alguien había dado más dinero a esas señoras propietarias, él no tiene nada que ver.  También dijo no saber nada del coste de la reforma total que se efectuó en el inmueble y que alguien también «a sua insaputa» (sin él saberlo) se encargó de pagar. (toma castaña)

No contento con ésto, añadió que alguien había efectuado el pago de su vivienda con algún oscuro fin contra él.

Sobre las reformas aportó facturas ridículas y aseguró que jamás pensó que alguien estuviera pagando el resto, sino que pensaba que ese era el precio real de las reformas. Añadió que tiene amigos verdaderos que posiblemente al ver que se quedó sin patrimonio después de la compra del inmueble por lo que él pensaba que era su precio (600.000), querían ayudarle con los gastos del arreglo sin humillarle y por eso no decían nada y lo hacían en secreto, «a mia insaputa». (Hay que reconocer que el sujeto es genial)

Entre la ciudadanía italiana esa frase A mia insaputa, ha pasado a ser del acervo popular y utilizado como chascarrillo.

El Tribunal, tras dictar una sentencia que ocupó 49 folios para intentar razonar lo irrazonable,  le absolvió porque se no se ha podido demostrar que lo supiera. Fue declarado «inconsapevole» (inconsciente).

Hay que reconocer que hay que tener la cara más dura que el cemento armado para efectuar tales declaraciones. Ésto ha superado a nuestro Molt Honorable que a lo  largo de más de 30 años no encontró el momento de regularizar sus cuentas con Hacienda. Vaya por Dios.

El gran Alberto Sordi, «Albertone», decía que inventaba sus personajes observando a los italianos. Cuando dejó de hacer películas comentó que lo dejaba porque los políticos le habían superado  en cinismo y comicidad.

Así que…. ya sabéis, a ver si nos sale alguien que A Nostra Insaputa (sin nosotros saberlo) nos pague la hipoteca, la letra del coche o un apartamento en la playa, y eso si, en caso de que Hacienda nos pille, sólo tenemos que decir que sin nosotros saberlo alguien nos ha pagado esas cosas.

¿A que este ministro italiano ha superado a cualquiera de nuestros corruptos españoles?

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Juegos de miseria

¿A qué están jugando estos bastardos?

 

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¿Cómo son capaces de sostener decenas de chiringuitos dedicados a chupar usando la tetina de «la igualdad» cuando se afanan por diferenciar hasta los asientos de los transportes?

clases

 

Y son los mismos fariseos que pierden el culo por pixelar la cara del hijo del famosillo de turno, pero no tienen escrúpulos en mostrar las caras de los niños que se están muriendo ante la indiferencia de esta sociedad tan exquisita con «la igualdad».

Y encima son capaces de argüir que sacan las caras de los niños agonizantes comidos por las moscas para inspirar compasión.  ¿No estábamos en que la explotación infantil para la mendicidad está prohibida?. ¿Es que la ley dice que si en lugar del rumano de turno, al niño lo explota una «oenegé» ya no sea delito?. ¿O es que acaso si es «oenegé» ya no es mendigar lo que está haciendo solicitando el favor de alguien como indica el DRAE?

FARISEOS

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Sobreviviendo en la almadraba

 

Vocero2Almadraba significa lugar donde se golpea, y da nombre a una forma de captura de atunes que consiste en preparar al paso un cerco de redes del que ya no podrán salir, y donde se les golpea hasta matarlos.

 

 

De un tiempo a esta parte, un español percibe la existencia de una especie de ente autónomo, totalmente independiente, que -de repente- se ve aquejado de la imperiosa necesidad de hacer aflorar a destajo políticos corruptos.  Luego, pasado el fragor de la exposición del corrupto ante el populacho en la picota/telediario, o sea, pasadas las elecciones, la cosa débilmente blanquea, se enturbia y desaparece, como le ocurría al camino de don Antonio, y comprobamos, estupefactos, que esa especie de aristocracia de la justicia que va repartiendo mandobles entre corruptos no mete entre barrotes ni a uno sólo de ellos, y tampoco recupera los dineros esquilmados al pueblo. Luego, entonces, si la justicia no es el mensaje,  ¿cuál es el mensaje?.

Hubo hace un par de años una especie de juglar políticamente incorrecto, que pregonaba la buena nueva del fin del modelo democrático actual, y la venida de un modelo mesiánico de control del pueblo, aún sin nombre. Ese evangelista anunciaba que como es preceptivo, previamente había que conseguir que el pueblo, de forma natural, rechazase el modelo que hasta ahora se le había inculcado hasta la saciedad, que rondaba la perfección en los asuntos de gobernanza de las masas, y que subyace enterrado bajo el nombre de democracia. Casi, casi, podríamos jurar que están consiguiendo que empecemos tímidamente a rechazar esa forma de gobierno que consideramos canónica, y a tirar los catecismos de la democracia por la ventana. ¿Estamos ya en ése proceso?.  ¿El mensaje es que abominemos del sistema actual, para desear uno que lo mejore?

Lo curioso de esta almadraba en la que estamos metidos, emulando a los atunes, es que las redes de ese cerco las hemos confeccionado nosotros mismos: esos políticos cuyas prendas de su íntima inmoralidad nos airean llenas de mierda y que tanto aparentamos que nos aflige, son –exactamentenuestros legítimos representantes; somos nosotros quienes hemos decidido que estén donde están;  hemos aceptado regalar nuestra dignidad a los partidos políticos, entregando nuestro virginal voto a desconocidos para saciar sus más bajos instintos, porque nosotros no elegimos a nadie; a nosotros nos los dan elegidos. Nosotros votamos para refrendar a los han sido elegidos en las entrañas de esos partidos. Por tanto, es lógico deducir que si hemos contribuido durante décadas a mantener lo que repudiamos, nada va a impedir que abracemos lo que se nos ofrezca.

Aceptamos sin pestañear el espectáculo litúrgico de supuestos mítines en los que el único público posible son ellos mismos jaleándose entre sí, porque no caben más que fieles devotos con derecho a pan y agua. Por increíble que parezca, hemos creado y aceptado un sistema compuesto básicamente de votantes de. ¿Qué clase de democracia puede ser aquella en la que los votantes se reconocen votantes del partido A o del Z? Serán hooligans o fanáticos religiosos pero nada que ver con la libertad de la elección, con la soberanía, con el espíritu crítico que se supone deberíamos tener los ciudadanos. Serán -en todo caso- súbditos fieles.

¿Acaso esa supuestamente imprevista crisis económica tiene como objetivo caldear el ambiente para obtener reacciones sociales pre-cocinadas? ¿Cómo puede entenderse sino que la aparición de la congregación Podemos sea presentada poco menos que como la llegada del Maligno, al obtener una notoria posición en las elecciones europeas de este año?. ¿Es que nadie se va a molestar en observar lo que sucede a su alrededor?.

El «mérito» de Podemos es dejar testimonio de que el sistema antiguo es desmontable e incluso revisable, y ese testimonio debía ser escrito con las herramientas a las que nos han acostumbrado. El grupo ha hecho su precisa aparición en un partido que se jugaba fuera de casa, y lo ha hecho, aparentemente, como salido de «la nada». Ha actuado como un repentino faro en el horizonte anunciando posibilidad de naufragio, pero con un mensaje incruento. La cabeza visible es un joven con look mesiánico (la imagen siempre acompaña) que nació en un portal (como el otro) pero de una televisión tachada de conservadora y que ha ido encontrando alojamiento en portales y más portales para anunciarnos la buena nueva y de paso agenciarse unos discípulos, que para estos menesteres siempre es conveniente.  Y para realzar la figura del mesías, los malos de la película  se encargan de tildar al pobre chico de lo que haga falta, como reyezuelos cualesquiera.

Usted tiene la ocasión de pensar por si mismo. ¿Es peor uno que dice que quiere acabar con las bandas organizadas que nos asolan desde las urnas, o unos que sacan a Bolinaga de procesión por las tabernas y sueltan a la crême de la choricería en nuestras calles?.

Incluso puede seguir pensando…

¿No tiene la sensación de que le están vendiendo un producto-tipo de laboratorio de ingeniería social?.

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No es país para viejos. Ni para pobres, ni para…

codigo  No sé si será por el origen catalán de la marca, por el origen judío del fundador o por lo que ahora llaman «marketing«, pero diría que los encargados de velar por la promoción de esta marca de yogures, dan por sentadas muchas cosas sobre sus clientes. Por ejemplo, deben pensar que todos tenemos un buen poder adquisitivo y podemos permitirnos lo que para nosotros son lujos aunque para ellos debe ser «lo normal que todo el mundo tiene en su casa».

Tapa del yogurt

Tapa del yogurt

Los asesores o comités o la dirección general, o lo que sea que genera las ideas (lo de ideas es un decir) para promocionar uno de sus productos, asegura al consumidor que si acumula puntos puede conseguir un descuento. Hasta ahí, la idea no es novedosa.

La parte mala viene cuando me dice así, en plan colega con buen rollete «escanea con tu móvil esta imágen». IMG_7985Porque lo cierto es que a mi hermana y a mi nos gustan los yogures, pero ella, a sus 78 años nunca se ha animado a tener un móvil; y yo, con 72 años tengo un móvil que me dio mi hijo porque ya no le servía, hace 14 años. He preguntado en la tienda y me dicen que tendría que comprarme un esmalfone (o algo así le llaman) y contratar una tarifa nueva (que me cuesta un montón y que hasta ahora no he necesitado) porque la que tengo sólo sirve para hablar.  Luego me dicen que tengo que comprar un interné (que vale otra pasta) para poner el pincode (que no sé lo que es). Luego registrarme en Gananones (que vaya usted a saber que igual me piden la libreta de la mili, que eso de registrarse suena fatal). Total, que se deben pensar que todo el mundo que toma sus yogures son zagales, así que igual tenemos que cambiar de marca no nos vaya a sentar mal las cosas para jóvenes y bien situados a los viejos y sin posibles.

 

 

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De luchadores y otros trágicos

Vocero2

Leo en un ejemplar de Febrero de El País Semanal, en una sección llamada Correo que publica mensajes de los lectores, uno titulado «No nos rendiremos». El remitente hace una composición literaria emocionada sobre la esperanza, que modeliza con la figura del señor Baltasar Garzón, y glosa los valores de la no rendición frente a los machaques de Moncloa, etc. en lo que sería un clásico más.

outPero lo que me ha llamado la atención de este alegato, ha sido una frase acerca del modelo elegido: «sus orígenes humildes y campesinos no le impidieron en ningún momento convertirse en lo que él tenía tan claro». Y me llama la atención porque en el entorno de mis amistades, en las que -según ellos- predomina el posicionamiento ideológico que ellos llaman «de izquierdas», también suele ser recurrente considerar el origen humilde como un acontecimiento digno de ser llorado por los trágicos, y especialmente el campesino, como abocado a la privación de la cultura.  Y, para mi sorpresa, veo que no sólo ellos, sino que, además, nada menos que el RAE les da razón:

R.A.E.

(ver la 4ª acepción)

Conozco campesinos que culturalmente nada tienen que envidiar a «Los Santos Inocentes» de Delibes, y otros en el lado cultural opuesto, igual que conozco universitarios con el bagaje cultural de una alcachofa;  por eso no acabo de entender esos tópicos de que el campesino ha de ser inculto, y que al humilde se le impide el acceso al conocimiento. Mas bien me parece una visión romántica de «ser de izquierdas», como si se tratase de un estigma que obliga a estar en lucha permanente con el resto de la sociedad, que por supuesto, es «hostil».

El modelo elegido por el comunicante, accedió a la carrera judicial en 1981, lo que implica que su formación tuvo lugar durante el régimen franquista y la UCD, sin que ello supusiese impedimento académico.  Personalmente, opino que el señor Garzón no es ni mejor ni peor juez que cualquier otro de la Audiencia Nacional. Lo que creo es que la misma existencia de juzgados especiales contradice la esencia de un régimen político que asegura que la soberanía reside en el pueblo. Una sociedad que no se fía de su sistema de justicia ordinario y recurre a sucedáneos tuneados a su antojo, no debería  presumir de democracia, como tampoco puedo considerar ejemplo alguno a quienes se prestan a servir en esos tribunales y los acaban utilizando como un plató de telebasura.

 

 

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