La vida es un tango

LITERAL

 

Que el mundo fue y será
una porquería, ya lo sé.
En el quinientos seis
y en el dos mil, también.
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
barones y dublés.
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseados.

Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor,
ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador…
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
Lo mismo un burro
que un gran profesor.
No hay aplazaos ni escalafón,
los ignorantes nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, Rey de Bastos,
caradura o polizón.

¡Qué falta de respeto,
qué atropello a la razón!
Cualquiera es un señor,
cualquiera es un ladrón…
Mezclao con Stravisky
va Don Bosco y La Mignon,
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín…
Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remache
ves llorar la Biblia
junto a un calefón

 

La letra de este tango se puede aplicar de forma literal hoy en día a la sociedad en que vivimos, que por otro lado, no deja de ser la misma que la de hace 80 años, cuando se compuso. ¿No hay solución entonces? Pues no. Que habría que cambiar la sociedad, de arriba abajo, de derecha a izquierda y de adelante atrás. Que pereza. Yo me bajo de este mundo si alguien tiene la caridad de detenerlo un momentito, que no estoy yo ya para piruetas.

El mundo no se puede detener un momentito, porque todo saldría volando por los aires, (que es otra solución).

Pero últimamente he descubierto un camino con el cual, sin molestar a nadie, lo mismo consigo un mundo mejor. Hacerme pequeñito. Recuerdo una película antigua de ciencia ficción “El increíble hombre menguante”, (es válido para hombre y hombra), en la que el protagonista se enfrentaba a los insospechados peligros que se presentan al ir disminuyendo progresivamente de tamaño además de la incomprensión, moja y desdoro al que le somete la sociedad que le rodea.

Es importante separarse algo de los allegados más recalcitrantes claro y es importante estar suficientemente sano y a ser posible hacerse con algunos artilugios de nanotecnología para las etapas intermedias. Estos artilugios, en nada, se encontrarán en los chinos a precios de saldo.

Cuando traspasas los límites del universo Newtoniano, inicias un viaje fascinante por el universo cuántico en el que todo es posible, las cosas son lo que parecen y al mismo tiempo lo que no parecen. Solo por el hecho de estar allí, ese universo cambia y cambia a una forma y a su contraria, es al mismo tiempo que no es y las cosas suceden, en el amplio sentido de la palabra ya que suceden todas las cosas posibles de suceder para el mismo suceso. Perfecto. No tienes que decidir, abandonar, escoger, solicitar, recaudar, construir, demoler … porque pasarás por todos los estadios y sus contrarios con todas las infinitas aproximaciones a cada una de las posturas. Tu hipoteca será cualquier tipo de hipoteca y tu pensión cualquier tipo de pensión y además todas las aproximaciones y des aproximaciones posibles. Ningún disgusto porque algo no salga a tu gusto porque podrás elegir otra manera de que ocurra e incluso otro gusto.

El mundo dejará de ser una porquería, ya verás.

Y cuando llegue a ser infinitamente más pequeño que el bosón de Higgs me encontraré con la nada. Y mira por donde, ahora resulta que la nada es algo, solo por el hecho de observarla deja de ser nada. Y de ella, surgirá otro universo y como habré llegado el primero, me esforzaré en que sea mejor y para cuando se vaya estropeando, ya empezaré a ser chiquitito y sin molestar a nadie volveré a empezar.

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Una respuesta a La vida es un tango

  1. Luigi dijo:

    Un muy bonito artículo sin ánimo de pelotear.
    Pero disiento un poco.
    Cuando se compuso la letra del tango el mundo en su conjunto era atroz, y 80 años después, aun habiendo chorizos, sinvergüenzas y demás, el mundo es mejor. Objetivamente mucho mejor. Y es mejor, gracias entre otras razones, a personas que supieron pelear para que así fuera. Unas tuvieron suerte y vieron además sus frutos. Otras no. Pero para todas ellas, las que llegaron y las que no llegaron, las que fueron distintas y por tanto luchadoras, el viaje a Ítaca seguro que mereció la pena.

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