La carta de Serafina

La vejez y la enfermedad son esos estados en que ya no cabe el riesgo de ‘exclusión social’ porque ya has sido excluido.

“7 de Agosto de 1996

Distinguidos señores:

Les escrivo esta carta porque mis sobrinos me han quitado mi casa y me e quedado sola y no tengo nada de lo que tenía antes y yo quiero que me debuelban lo que es mio. Mi marido hera Joaquín Soler que le decían El Lápiz y acía casas y era muy vueno conmigo y mis sobrinos, pero ya se murió y ahora estoy sola. Porque mis sobrinos dijeron al señor Notario que tenían una carta en la que yo les dejaba la casa para ellos pero es mentira porque esa carta yo no la hice nunca y no puede ser y entonces ellos han pagado al señor Notario y se an quedado con la casa y yo estoy sola y bibo en la residencia y no tengo nada de lo que yo tenía porque dicen que estoy loca.

Se despide de ustedes Serafina García Dominguez. Direción calle La Redonda 23, Cualquier pueblo de España”.

Cartas como ésta llevan muchos años llegando a distintas direcciones postales de organismos públicos, de Justicia o Hacienda o Interior. Quizá miles de cartas cada año. Son cartas que abren empleados de algún registro y no saben qué hacer con ellas. Suelen leerlas en algún rato libre y al carecer de instrucciones concretas sobre qué hacer con ellas acaban tirándolas a la papelera o dejándolas en algún armario de descanso eterno. Nadie responderá nunca la carta de Serafina.

Serafina debía ser viejita cuando escribió esa carta. Lo hizo con toda la corrección y la fé de que fue capaz, y la echó al buzón (o se la dio a Mario, el cartero del pueblo, para que se la echara) con la ciega esperanza de que “alguien de la capital” contestaría  a su demanda. Probablemente Serafina lleve muchos años ya enterrada y sus sobrinos disfrutando de la casa que -tal vez- obtuvieron con argucias a las que el notario no fuese muy ajeno.

Los funcionarios que abrieron y, sin duda, leyeron la carta de Serafina probablemente pensaron que se trataba de una persona mayor y que no tenía los conocimientos administrativos de ellos, para saber que ésa carta jamás obtendría respuesta.

Cada vez que visitamos a algún familiar en un hogar de ancianos (antes “puto asilo” y ahora “residencia de mayores”) resulta fácil -si estamos atentos y damos oportunidad- que alguno de los vejetes nos haga confidencias sobre lo que tiene toda la pinta de ser auténticos delitos, cuando no macabras conspiraciones. Nuestra primera reacción será sonreír pensando que el pobre abuelito está como un cencerro, porque “lo normal”, lo que tenemos interiorizado es que anciano=demenciado, y le seguiremos la corriente un ratito y huiremos de él a la primera ocasión.

Da igual que sea cierto que el compañero de “residencia” de nuestra tía Adelaida sea realmente un nazi fugado, o que los sobrinos de Serafina sean unos chorizos, porque por más que nos lo cuenten y por más cartas que escriban, nunca, jamás, nadie les hará caso.

Pero por razones que desconozco, una gran mayoría de empleados públicos administrativos o de centros hospitalarios deben creer que los viejos y los ingresados en hospitales son algo así como oligofrénicos. Lo digo por la forma de tratarlos, con una mezcla de cariño de plástico y cansancio crónico, sin que en ningún caso les hagan el más mínimo caso de lo que digan. Y nosotros tampoco vamos muy alejados…

A Mercedes, “La Negra” de Lavapiés,  en el 100º aniversario de su nacimiento, con todo el respeto y cariño.
Anuncios
Esta entrada fue publicada en Social. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La carta de Serafina

  1. PIZ dijo:

    A medida que voy cumpliendo años dudo más de muchas cosas, no me atrevo a afirmar tajantemente nada, las experiencias de mi vida hacen que haya perdido la osadía en el pensar y actuar de mi primera juventud y aún me quedan años, espero, para ver las cosas más claras o no, el caso es que de algo cada vez estoy más convencida y es que el ser humano es tonto de remate.
    Piz.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.