Play Stop

 ¿Se plantea usted la posibilidad de parar el juego y/o intentar cambiar las reglas?

 Si es así, considere algunos detalles:

Gripe Aviar

Vacas locas

Anisakis

Ben Laden

Gripe A

Al Qaeda

Quizá estos nombres aún le suenen.

Algunos de ellos, en su momento, atemorizaron a una buena parte de la población, pero supongo que usted, hoy, cuando le sirven en el restaurante  unas agallas de merluza o un fantástico solomillo, o unos filetes de pollo a la brasa, o estornuda una persona a su lado en el metro o besa a una persona que le acaban de presentar, o toma un avión, o ve a alguien a su lado en un tren llevando una mochila, o incluso cuando le hacen desnudarse en un control rutinario en un aeropuerto, no recuerda nada de eso.

Habrá observado, además, que no es usted la única persona que tiene borrados esos nombres en la memoria. Usted no sabe porqué esos nombres se convirtieron, de repente, en amenazas invisibles, imposibles de ser detectadas y neutralizadas por usted solo; como tampoco sabe porqué dejaron un día de ser amenazas. Lo único que recuerda es que usted no tenía que hacer mas que aquello que le indicasen, porque alguien, en algún lugar, se ocupaba del asunto.

No se preocupe. Es lo previsto.

Como puede usted comprobar, en TV ya nadie habla de aquellas amenazas, lo que en las fechas que vivimos significa, sencillamente, que ya no existen. Usted únicamente deberá estar cada día pendiente de los nombres que identifiquen aquello que le es mostrado a usted como una amenaza, por ejemplo, a fecha de hoy debe tener en cuenta palabras como

Mercados, Prima de riesgo, Intervención, Déficit, Activos tóxicos, Rescate

y asumirlas como amenazas, hasta que estas dejen de ser difundidas en el televisor y reemplazadas por otras.

Ya sabrá usted que el mundo va cambiando, y que de la misma forma que ayer el pescado azul era malísimo para la salud y hoy es todo un descubrimiento bio-saludable, dentro de relativamente poco tiempo, usted será impelido a olvidar las angustias económicas de hoy… que serán reemplazadas por nuevas amenazas.

En realidad, usted está sometido a un juego programado en el que tiene asignadas unas mínimas funciones. En términos generales, usted ha sido instruido sobre unos conceptos básicos del juego, de forma que pueda llegar a sentirse no solo identificado de forma plena con el juego, sino convertirse en un firme y convencido defensor del mismo… aunque en realidad, se vea usted incapaz de explicar de forma argumentada las reglas que lo soportan. Lo único necesario es que usted sea consciente de su propia  impotencia para modificar el juego por si solo y que, al mismo tiempo, se encuentre cómodo y confortable en esa impotencia.

Lógicamente, está prevista la posibilidad de que un jugador pretenda modificar las reglas del juego, y para ello se ha  facilitado que el jugador se considere convencido previamente de los siguientes axiomas:

– que el método de juego, sin ser perfecto, es el único posible para no perder la libertad.
– que cualquier intento de cambiar las reglas individualmente, es irrealizable desde el mismo momento de su concepción.
– que, en todo caso, y si usted persiste en la idea,  la única forma de abandonar su confortable impotencia consiste en unirse a otros.

La consecuencia de estos axiomas es que en la práctica, los individuos que desearían modificar el método tienden inexorablemente a unirse en grupos a los que suelen denominar movimiento (cívico, social, indignados, piratas, etc.). No sin razón a los individuos se les inculca con el tiempo el lema de “la unión hace la fuerza”.

Y en quienes llegan a integrarse en alguno de esos movimientos, puede hacerse evidente la paradoja de comprobar como el movimiento resulta escindido (cuando no atomizado) por causas aparentemente inexplicables. Es decir: tan pronto se produce la unión, tan pronto es dividida con una cierta y medida inmediatez. Esa inmediatez suele ser proporcional al nivel de riesgo que dicho movimiento representa para el método.

En ocasiones, cuando el movimiento ha llegado a proporciones excepcionales y/o preocupantes, el método lo fagocita tomando el control  del mismo, convirtiéndolo en algo propio.

Por tanto, existe la posibilidad de que usted, un buen día, decida que ya no quiere seguir jugando con esas reglas y se plantee cómo intentar modificarlas; entonces deberá tener en cuenta los riesgos -que corren  sus propósitos- al integrarse en un movimiento.

Pero hay algo que puede usted hacer y que los protectores del método aún no han decidido como afrontar: disponer el ánimo para no ser arrastrado por la pereza mental, y mantener su posición sin esperar -ni importarle- que otros le secunden o dejen de hacerlo. Es decir: adoptar una actitud.

Considere que, en Mayo de 1808 no existía internet, ni mensajería móvil, ni oenegés, ni telediarios. Unas personas mostraron una firme actitud. El resto es Historia.

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Una respuesta a Play Stop

  1. Cook dijo:

    Aún hay varias cosas más anteriores a todas las que indicas: Ovnis, figuras extrañas en las cosechas, agujero de ozono,… el caso es tenernos acongojados, con los ‘congojes’ en la garganta, así pagaremos cualquier precio, cualquiera, por la sensación de seguridad.
    Estoy convencido de que España es el primer lugar donde se ponen en marcha estas ideas, el conejillo de indias donde se experimentan y se exportan al resto del mundo.
    Desde la ‘transición’, quizás un poco antes, nos metieron el miedo en el cuerpo a costa de eta. Creo que entonces era posible que necesitáramos, además de todo lo restante, un estímulo más fuerte.
    Después vinieron las televisiones privadas, el zapping y la comedura de coco a cualquier hora. En poco menos de una década ya éramos capaces de tragarnos todo lo que nos echaran, fuera lo que fuera y por muy gordo que fuera.
    Y llegó 2004. Y el 11 de marzo. Y aquí nadie, o casi nadie, quiere o queremos saber la verdad. ¿A quién le importa? ¿Para qué tanta insana curiosidad?
    Hace un par de años ‘salvaron’ a la banca con nuestro dinero. Y no pasó nada. O sí pasó: 5.300.000 parados y casi todos los españolitos godidos con jota.
    ¿Y ahora? ¿Qué vendrá después?

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